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ROBERTO ESPÍ GONZÁLEZ. - ALMA DEL CASINO


El recordado director del afamado Conjunto Casino, era natural de Cienfuegos - Cuba, había venido al mundo el día 26 de mayo de 1913, inicia su carrera como cantante bajo la influencia de sus padres; Él, Valenciano (España) y Ella cubana y de sus hermanas, heredando de la mayor de nombre Margot (Que al parecer muere muy joven), su primera guitarra, pero que a la postre lo enrumba por el camino musical que su familia le inculco. Con apena 18 años funda lo que sería su primer conjunto “El Lírico Caunabo”, que de diluyo rápidamente. 


EL PRESENTE ARTICULO "ES PROPIEDAD INTELECTUAL DE ENCUENTRO LATINO RADIO"
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Por Carlos Molano Gómez
Encuentro Latino Radio  
Derechos Reservados
Actualizado 2020.
De regreso a Cienfuegos formó un dúo con su paisano Mario Soto, interpretando Tangos y boleros, regresando a la Habana en el 1935 lo recordamos con su primer trío con Mario Soto y el santiaguero Ángel Alday, nacido en 1914, luego hacia 1938, integra un trío con los hermanos Emilio y Miguel Izquierdo, conocido como “El Trió Izquierdo”, donde creemos, se da su primera salida al exterior viajando a Puerto rico, a su retornó a Cuba, ya instalados en la Habana, se presentan en las principales estaciones de radio de la capital.  En ese periodo se conoce con Agustín Ribot, quien se intentaba abrir paso con su guitarra, en el mundo de la música, fue el compositor de la pieza: "Con la lengua afuera", la que finalmente lo llevaría al Conjunto Casino.

Sobre comienzo del 1939, concluye esta etapa, con su amigo Mario Soto y Manolo García, periodo en el que inicia estudios superiores en la facultad de derecho de la Universidad de la Habana. Coincidentemente preparaba sus asignaturas académicas en un café conocido como: “Yara”, donde llegaban los integrantes de un sexteto conocido como “Casino”. Donde se une vocalmente a un casual cantor en el café, siendo escuchado por algunos de los miembros del Casino, entre los que al parecer se encontraba el señor Esteban Grau, director del mismo.




Es el año 1940, el que direcciona su trabajo y reconocimiento por siempre al ingresar al “Sexteto Casino”, dirigido por don Esteban Grau, que previamente se conocía como “Sexteto Miquito”, siendo su cantante y maraquero Juan Fuentes -  “Bolita”, quien era sastre, junto al director, cantante y tresero Esteban Grau, siendo el otro cantante José “Pepe” Saldarino, quien fuera,  junto a su hermano Manuel (Contrabajista), su creador y primer director (Participan con el sexteto previo al inicio de las primeras grabaciones. Al parecer su cambio de nombre, surge por un contrato  en un lugar nombrado como “Casino Nacional”, convirtiéndose en Sexteto Casino, a partir de  1936; oportuno mencionar que el grupo, denominado “Sexteto”, en realidad estaba compuesto por ocho integrantes, con piano (Enrique Rodríguez “El Diablo Rojo”) y dos trompetas  (Eduardo Periquet y Alberto “Mazorca” Armenteros; esto sucedía en el 1935, lo que luego se denominó “Conjunto”, pero en realidad el formato ya existía antes de 1940. 
La primera incursión de Espi, dura tan solo un año, pues decide aceptar la invitación que le hicieran Guillermo Portabales y Ángel Alday para recorrer la Isla; en realidad Espi, se había habituado al formato de trío, no tenia intención de incorporarse a formato mayores como el de un Conjunto. 

Finalizada la gira en el 1942, regresa al Casino, para desarrollar la reconocida carrera musical que lo llevo al estrellato con Sexteto, luego el Conjunto, como cantante y director, inician presentaciones en el Zombie Club, para la noche de la natividad del 1942, trabajando alli por espacio de un año, al lado de  la orquesta de planta dirigida por don Adolfo Guzmán y el músico catalán Pedro Calonge, quien era ya reconocido, pues bajo su influencia se logra realizar el contacto para grabaciones con la RCA Víctor  

Su primer gran aporte con la agrupación fue convencer a Esteban Grau de cambiar el nombre de "Sexteto Casino", como figuraron las primeras grabaciones en el 1943, por el de "Conjunto Casino" como se le reconoció; claro tambien bajo la denominación de "Los Campeones del ritmo". previo al viaje del conjunto a México en el mes de diciembre de ese año.



Cuando hablamos de "Los Campeones del ritmo", debemos citar al sastres Juan Fuentes "Bolita", quien al interpretar la primera guaracha "A mi que", "Bolita", le da al grupo este calificativo, expresión ratificada y acuñada por su presentador en la RHC Cadena azul señor Rosendo Rosell.  Al ir creciendo los contratos y actividades del Casino "Bolita, que como dijimos oficiaba como sastre decide dejar el Conjunto siendo sustituido de emergencia por el cantante de Guanabacoa, "Nelo" Sosa (En la foto), donde se dan sus verdaderos registros musicales, al vincularse al Conjunto Casino en el 1943, donde permanece por espacio de tres años; para aquel entonces la tripleta vocal estaba conformada por Juan Fuentes (Bolita), Esteban Grau y Roberto Espí, a su ingreso al Casino reemplazando a 'Bolita' Fuentes a comienzos del 1943; vienen, múltiples presentaciones el Casino en diferentes clubes de la Habana son invitados a México y estando allí Esteban Grau decide retirarse, Roberto Espí asume la dirección del Conjunto y Nelo Sosa intempestivamente regresa a la Habana siendo sustituido temporalmente por Alfredo Valdés Sr para las presentaciones en el Sans Souci. y algunas grabaciones.



No olvidamos las esplendidas delanteras del Conjunto, siendo la primera con Juan fuentes "Bolita"; Esteban Grau y José Saldarino (Director), sustituido por Roberto Espi, asumiendo Esteban Grau la dirección; la siguiente con Espi, Sosa y Grau;  en México, a partir de 1944, asume Roberto Espi la dirección, trabajando al lado de Alfredo Valdes, al retorno regresa Nelo Sosa e ingresa Roberto Faz, unidos al director Roberto Espi; al retiro de Nelo Sosa ingresa Agustín Ribot  esta linea es tal vez la más reconocida: Roberto Faz (En la foto) Roberto Espi y Agustín Ribot,;en la nueva década con la salida de Faz y Ribot, llegan las voces de René del Mar, Felo Martínez y Fernando Álvarez, además de la fantástica voz de Orlando Vallejo que sustituye en realidad a Agustín Ribot; al cierre de los sesenta destacamos la trilogía de Jesús Navarro, Raúl García y Roberto Espí. 

El gran director Roberto Espi, hace uso de buen retiro a partir de 1974, pensionándose, después de 34 años de actividad con la agrupación. Tristemente debemos decir que lo perdimos el 14 de mayo de 1999,, en la Habana.

Retomamos algunos apartes de una memorable entrevista que concediera Roberto Espí, a la revista La Jiribilla - Sahily Tabares en el 2002,  donde su autora lo describía como: Alto, delgado, octogenario, fumador impertinente, con la pasión de recuerdos y anécdotas frescos en la memoria, lo recuerdo en su casa del reparto Casino Deportivo, en La Habana, donde vivió hasta su partida...

Roberto Espí - refería.


“En 1944, durante una larga gira por México, quedé al frente del conjunto Casino. Esteban Grau, anterior director, se enfermó y tuvo que regresar. Por él llegué al Septeto Casino. Él quería firmar un contrato para actuar en el Gran Casino Nacional de la playa, el centro turístico más importante de la capital en aquella época, y quise ayudarlo.
“En el grupo tuve la primera dificultad con el pianista, Enrique Rodríguez, el diablo rojo. Tocaba de afición, y yo tenía que ajustarme al tono en que él pudiera desenvolverse mejor. Era un virtuoso, espectacular, pero rechazaba toda propuesta de estudiar música.
“Para ser sincero, en realidad no me gustaban los grupos grandes, con metales, bajo, piano y tumbadora. Lo mío era la trova. Quizá por influencia familiar, siempre preferí el acompañamiento de la guitarra. Formé parte de dúos, tríos y cuartetos, desde mi debut junto a Mario Soto (1935), en la emisora de Cienfuegos, donde nací.
“Por la insistencia de Grau, una persona excelente, siempre volvía al Septeto. ‘Chico, necesito un bolerista como tú, no te vayas’, decía. Y no es que él fuera muy romántico; sino que los bailadores pedían boleros. Con la RCA Víctor grabamos Cada noche, un amor, de Agustín Lara; Canción del alma, de Rafael Hernández y en el reverso, Con la lengua afuera. Todos fueron éxitos de victrola.
“Te confieso, que lo de septeto me chocaba. El nombre no se correspondía con nuestro formato y empecé a luchar por la denominación de conjunto. El pedido no le agradó al representante de la casa discográfica. Argumentaba que el cambio significaría ir contra el éxito comercial del producto. No obstante, seguí insistiendo. Éramos ocho y después doce. Teníamos piano, dos o tres trompetas y marímbula. Esteban Grau tocaba el tres muy ritmático. Las razones convencieron y el septeto comenzó a llamarse conjunto Casino.”
Al duro y sin guante
Roberto Espí no ocultó su alegría al revisar fotos viejas, y tal vez, para sí, repasaba algunos boleros, guarachas, sones, mambos y rumbas que hicieron mover los pies a más de una generación de cubanos.
“Antes había que ser bueno para comer del canto. La cosa era al duro y sin guante. No existían legislación laboral, ni jubilación. Solo contábamos con cajas de retiro que desfalcaban los gobiernos corruptos.
“Se exigía profesionalidad, disciplina, correcta forma de vestir. Nada de ir disfrazados o mal vestidos, como ocurre ahora con músicos de algunas agrupaciones, y hasta salen por televisión.
“El conjunto Casino no logró popularidad de la noche a la mañana. Trabajamos intensamente. Aquí se bailaba en toda la Isla a diario. Por lo general, regresábamos de las provincias de madrugada. Nos esperaba el Show del Mediodía, programa de TV, en vivo, que amenizamos durante cinco años.
“Soñolientos y cansados mantuvimos ese rigor, y un programa estelar de Radio Progreso, donde alternamos con artistas destacados de varios países.
“No te niego que teníamos algo muy particular, si un número tenía futuro, le pedíamos al Niño Rivera, tresero y compositor, que hiciera la orquestación. Ese fue un factor determinante en los éxitos del conjunto Casino, con independencia del talento y la maestría de sus integrantes.
“Puedo mencionarte nombres significativos: Pepe Delgado, compositor y arreglista; Robertico Álvarez, pianista formidable, conocía el repertorio y los arreglos de todas las agrupaciones de La Habana, lo llamaban para una suplencia, y sustituía a cualquiera. Era excepcional. Y qué decir de Nico Acevedo y Rolando Baró, pianistas destacados, y de Roberto Faz y Agustín Robot, dos joyas.
“Los buenos brillaron siempre. Teníamos un sistema de cooperativa para estimular a las primeras figuras con porcentajes pequeños que distinguían su personalidad y calidad artística.
Las cosas como son
Espí no se ponía serio para decir cuatro verdades y más. Hablaba con la convicción de quien va por el lugar debido. Respetó mucho el arte, la decencia, el compromiso con el público, la música.
A los 85 años, claro y receptivo, sagaz e intuitivo, reconoció que “es excelente el estado de la música cubana. Adalberto, Formell, José Luis Cortés, Issac Delgado, tenemos muchos compositores y cantantes valiosos.
“Lamentablemente, no todos los géneros tienen la difusión que merecen. Por suerte, el bolero está ganando un espacio. A veces, en el extranjero se escuchaban más boleros cubanos que en nuestro país.”
¿Y la salsa?
Espí arruga el entrecejo, y se mueve inquieto, más inquieto.
“Es nuestro ritmo; incluso nuestro repertorio. Hay grupos salseros que interpretan piezas de autores cubanos. Eso de la salsa es una etiqueta. Las raíces, la esencia, todo sale de Cuba.
“Un número con salsa, era un número con ritmo. Pero no se le puede dar la connotación de algo nuevo, diferente. Allá quienes se dejan confundir. Eso es música cubana, donde quiera que la toquen.
“Siempre me emocionaron la fidelidad, la autoctonía. Recuerdo que en 1953 fuimos a Nueva York para actuar en el cabaret Tropicana. Firmamos un contrato, y a la semana surgieron dificultades con intérpretes cubanos y caribeños, que se quejaron a la Federación de Músicos de nuestra presencia en Estados Unidos.
“Hubo dos excepciones: Gilberto Valdés y Arsenio Rodríguez. Ambos subieron al escenario, y nos apoyaron. Arsenio, aquel ciego maravilloso, dijo: ‘eso es un asunto patriótico, y yo toco con ustedes’.
“Arsenio era muy sensible y solidario, y aunque carecía del sentido de la vista, tenía un oído fino. Un día Faz llegó al bar Okay, en Zanja y Belascoaín, donde se reunían los músicos cuando terminaban de actuar en centros nocturnos y cambió la voz al saludarlo. Arsenio le contestó: «Vamos, Faz, déjate de boberías, te conozco bien».

“Cuento todo esto, porque me gusta la sinceridad, el modo de ser del cubano. Vaya, las cosas como son.”

NOTA: Esta es una breve semblanza del maestro Roberto Espi, no una reseña del Conjunto Casino.

FUENTES:

Roberto Espi- La Jiribilla -  Sahili Tabares - 2002
Los campeones del ritmo Memorias del Conjunto Casino -  Gaspar Marrero Pérez - 2014
Discografia Conjunto Casino - Elatinradio


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