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BRINDIS DE SALAS. - LA DINASTÍA CUBANA DEL VIOLÍN


No será el paso de los años, quien se encargue de borrar una historia enmarcada por el virtuosismo, la realeza, el nepotismo racial de una sociedad inconsciente; el abandono y olvido de una dinastía negra que tuvo sobrados méritos para tener otra suerte. Han pasado algo más de dos siglos (219 años), desde que el primer actor de esta historia, hace presencia en la Habana – Cuba.
Llega al mundo el 30 de octubre de 1800, ungido para amenizar bailes de la aristocrática sociedad, quien, junto con su orquesta y su violín, dio rienda suelta al disfrute de comunidades elegantes de la época como la Santa Cecilia (Fundada en 1829), La Habanera y el Liceo Artístico y Literario de La Habana (fundado en 1844)., nos referimos al ciudadano negro Claudio Brindis de Salas Monte, hijo de don Luis Brindis de Salas, sargento primero del Real cuerpo de artillería, quien se preocupó por obtener un mecenazgo para su hijo entre las familias pudientes de La Habana, que le apoyaron y financiaron sus estudios
EL PRESENTE ARTICULO "ES PROPIEDAD INTELECTUAL DE ENCUENTRO LATINO RADIO" 
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Por Carlos Molano Gómez
Encuentro Latino Radio 
Bogotá - Colombia -Derechos reservados
Actualizada a 2019. 

En una Isla que sumaba en toda su extensión cerca de doscientos mil habitantes, que, a comienzo del siglo XIX, incrementa ostensiblemente su población, por la reconocida venta de Luisiana por Francia a los estados unidos, sumada a la población francesa que se instala en la isla en especial en Santiago, Guantánamo, y Baracoa, periodo en el que esclavos negros procuraban su emancipación, soñando con tener su propia gobernanza, siendo el regente de la Isla el general José de Cienfuegos. Los colonizadores españoles establecieron la cría de ganado; el cultivo de la caña de azúcar y el tabaco como las principales fuentes económicas en Cuba, lográndose altos niveles de riqueza por estos conceptos. Los capitanes generales convirtieron la isla en una dictadura donde seguía reinando la esclavitud y el tráfico (prohibido) de esclavos sustentaban el progreso, se importaban esclavos africanos para trabajar en los ranchos y plantaciones a través de barcos de los Estados Unidos y asegurados en dicho país. (Periodo expedito para que los estadounidenses acariciaron la idea de adquirir la isla, intensificado con especial fracaso de anexionarla a la Unión entre 1848 y 1851). Todo ello para significar el logro de Salas Monte, al permear los salones de una sociedad enquistada en la desigualdad racial.

Su Orquesta “La Concha de Oro”, se convirtió en la más popular en los salones de baile habaneros en los comienzos del siglo XIX; ejecutaban contradanzas, rigodones, minuets, rigados, cuadriláteros, lanceros y valses géneros de su tiempo.


Desde muy niño Claudio obtuvo la ayuda de las personas influyentes y adineradas de la época, que lo apoyaron y estimularon en sus estudios de música. Estudió con los Maestros Tomás Alarcón e Ignacio Calvo. Creó danzas de una marcada esencia criolla, dedicadas en su mayoría, casi siempre, a distintos personajes de la aristocracia cubana de la época. Brindis de Salas Monte, también fue autor de una opereta de gran sabor criollo titulada Congojas matrimoniales. El relevante músico alcanzó el grado de teniente del Batallón de Morenos Leales. Pero en el año 1844 su vida y su carrera musical tuvieron una grave situación cuando se vio complicado en la famosa Conspiración de la Escalera originada en la zona de Matanzas, organizada por personas de raza negra como él, contra la política esclavista del régimen colonial español. Muchos negros, algunos de fama y cierta posición, sufrieron cárcel o muerte por esta causa; puede decirse que no hubo negro de alguna significación que escapara a la prisión y a la tortura. En determinados casos ni tan siquiera tenían conocimiento de la existencia de esta conspiración; pero sufrieron sus rigores de igual modo.

Brindis de Salas Monte fue desterrado de la Isla por el gobierno del Capitán General O'Donnell en el 1845. En 1848 osó regresar y fue encarcelado por incumplimiento de la condena que le había sido impuesta por el tribunal colonial. le fue devuelta la libertad. En 1851, pero ya Brindis había perdido parte de sus facultades, y cuando fue en busca de los músicos de su orquesta, encontró que algunos estaban presos, y otros habían muerto en el proceso de la Escalera..

Tal vez su última acción pública importante fue la desarrollada en 1864, con sus hijos violinistas como él:  José del Rosario y Claudio José Domingo Brindis de Salas y Garrido, cuando emprendió una gira por las ciudades de: Matanzas, Cárdenas; Santa Clara; Cienfuegos;  y Guines .

Falleció el 17 de diciembre de 1872 tras haber arribado a la ancianidad ciego, pobre y abandonado. En mayo de 1930 sus restos fueron traídos a Cuba y sepultados en el panteón de la Solidaridad Musical de La Habana.


Su hijo:


Debemos referirnos a Claudio José Domingo Brindis de Salas y Garrido, nacido en La Habana, Cuba, el 04 de agosto de 1852en la casa marcada con el número 168 de la habanera calle Águila; llego a ser considerado el mejor violinista de su tiempo, llegando a recibir apelativos como el «Paganini negro», o "El rey de las octavas", (Hay quienes extienden este concepto hasta nuestros días); virtuoso infante que se formó en el instrumento a expensas de su padre; a los diez años ya daba un concierto en el afamado Liceo de La Habana; un año después, se presentó ante el público habanero en el Liceo de La Habana con José Van der Gutch como pianista acompañante, función en la que también actuó Ignacio Cervantes. 

En 1870 ganó una beca para estudiar en París en donde obtuvo el primer premio en el conservatorio donde estudiaba. Llegando actuar en las más grandes salas de conciertos del mundo, París, Berlín, Londres, Madrid, Milán, Florencia, San Petersburgo, Viena, Caracas, Buenos Aires. La crítica especializada de su tiempo lo catalogo como: “Un este genio, siendo uno de los más famosos virtuosos de su tiempo, reconocido como uno de los mejores violinistas que hayan existido, con oído absoluto y entonación perfecta”. Decían de Brindis “Al ejecutar, Brindis trasmutaba un poder supra terreno; su mirada relampagueaba; sus dedos se multiplicaban, alcanzando agilidades incomprensibles, su arco hacía pesar, en los nervios de su instrumento, la hondura de su espíritu y el torrente de su temperamento, y ebrio de emoción, en una crisis de facultades, derrochaba técnica y expresión a un público que lo escuchaba absorto”.

Teatro Alla Scala de Milán

Su obra contempla una cronología invaluable; en 1869 viajó a México y se radicó en Veracruz, donde ofreció conciertos organizados por Joaquín Gaztambide. De México se trasladó a París y allí realizó estudios con Ernesto Camilo Sivori, Hubert Leonard y Charles Dancla. 

En 1870 se presentó en el concurso del Conservatorio de París y ganó un accésit; en 1871 obtuvo el primer premio —en el concurso de este Conservatorio habían obtenido primeros premios Henri Wieniasky, 1846, José White, 1856, y Pablo de Sarasate, 1857; posteriormente lo harían Fritz Kreisler, 1887, Jacques Thibaud, 1896, y George Enescu, 1899. Luego hizo una gira por Europa, que comprendió Florencia, Turín y Milán, donde se  presentó en la célebre Scala de Milán.

En 1875 regresó a América y fue nombrado director del Conservatorio de Haití. Actuó en 1877 en el teatro Payret, donde lo acompañó José Van der Gutch al piano.

En 1878 ofreció un concierto en la Sociedad Filarmónica Cubana de Santiago de Cuba, regresó a La Habana y posteriormente viajó a Veracruz con el propósito de brindar conciertos y recitales; en la capital mexicana se presentó en el teatro Arbeu, donde interpretó el Concierto para violín y orquesta del compositor alemán Félix Mendelssohn.

En Haití es nombrado director del conservatorio, pero no se queda para ejercer. Unos años más tarde se traslada a Cuba y tras unos cuantos conciertos pasa a Martinica: el 20 de julio de 1878, donde en el mes de agosto, se casa con Marguerite Rose Hortense Fouché. El acta de matrimonio lo menciona como caballero de las Órdenes de Isabel La Católica, Carlos III de España y de Cristo de Portugal. Todas las condecoraciones que su arte había cosechado al otro lado del Atlántico.

En 1880 viajó a Rusia; en 1881 actuó en San Petersburgo. En 1884 se trasladó para Alemania, y en 1886 regresó a La Habana, donde tocó en el Gran Teatro.

En 1887 se presentó en Nueva York y en 1889 viajó a Barcelona. En 1890 regresó a Cuba y en 1894 volvió a Veracruz para actuar en el Teatro Principal.

En 1895 se presentó en La Habana en el Teatro Albisu y después partió a un periplo cuyo destino final sería Europa, en viaje se presenta en Santo Domingo y en San Juan, Puerto Rico.

En 1896 se presentó en Montecristi, y en Puerto España, Trinidad-Tobago; en 1897 llegó a Kingston, Jamaica. En 1902 viajó a Santa Cruz de Tenerife, y ofreció un recital en el teatro de Santa Cruz; ese mismo año regresó a Cuba, donde ofreció un concierto en el teatro Principal de La Habana, posteriormente vuelve a Santa Cruz de Tenerife, viaje que repite en 1903.

En 1911 va a Ronda, España, donde ofrece su último concierto en el teatro Espinel. De España se trasladó a Argentina, y allí concluyó su carrera.

Fue condecorado con la Cruz de Carlos III del rey de España, la Orden del Cristo del rey de Portugal, fue nombrado Caballero de la Legión de Honor por la República de Francia y la Cruz del Águila Negra del Emperador de Alemania, haciéndolo barón y así tomando la ciudadanía alemana, donde se casó, tuvo 2 hijos, y obtuvo la nacionalidad. En Prusia fue condecorado con la orden de la Cruz del Águila Negra y en Francia con la Legión de honor. El kaiser Guillermo II lo nombró Barón de Salas. En Alemania se casó y obtuvo la nacionalidad. Sin embargo, después de mucho tiempo viviendo fuera de su tierra natal, comenzó a sufrir ataques de depresión y nostalgia que lo llevaron a abandonarlo todo.

Presentamos textualmente la nota sobre su infausto deceso de  Moroy, Alberto. “Era un genio, pero era negro”:

Su ocaso

Como el relato policial es imperdible, lo trascribiré literalmente. El léxico refleja el modo y el maltrato de la sociedad porteña a los desclasados y a los hombres de color, aunque en general esto era común a todos los que no eran porteños y sobre todo si eran de clase humilde. Buenos aires 1 de junio de 1911

-¡Hola! Hablo con la asistencia pública

- Sí, señor. ¿Y yo?

- Con la fonda y posada ” Ai re dei vini” del paseo de julio 294 (Avenida Leandro N. Alem).

La fonda

   

Ubicación de la fonda / Ambulancia de época

 Sírvase de mandar una ambulancia a recoger un enfermo grave. Es un negro atorrante que se está muriendo. La ambulancia fue. Regresó trayendo al infeliz. Se le acostó en una cama para examinarle. Era un negro, dos enfermeros comenzaron a quitarle el traje. Tenía el saco y los pantalones sucios y descosidos, los botines rotos. Las prendas interiores eran… ¡qué pena! ; ¡qué asco!

Daba pena y asco toda aquella miseria La camisa inmunda, y en vez de camiseta un corsé masculino con ballenas. Un corsé parecido al que usan las mujeres
-¿Quién será ese hombre?
- Un atorrante, sin duda
-Aquí, en este bolsillo tiene unos papeles. Hay un pasaje, el programa de un concierto, una tarjeta. Un pasaporte que dice
-Caballero de Brindis, Barón de Salas ¡Oh!, ¡Es el célebre violinista Brindis de Salas! Al oírse nombrar el moribundo tuvo un segundo de lucidez. Abrió los ojos y dijo
- Si soy Brindis de Salas, pero me muero. Después cerró los ojos y empezó a agonizar. Y lentamente, tranquilamente, se fue quedando frío, duro ¡muerto! En una parihuela de carnicería, llevaron su cadáver al depósito de la Asistencia Pública, allí lo tiraron junto a un joven suicida y un viejo ladrón a quien un compañero matara de un balazo.


8 de mayo de 1879 con las condecoraciones / El corsé que llevaba / En la morgue
Relato del cronista

Así lo encontré, sobre el cadáver habían puesto su ropa y su corsé mugriento. Ese corsé era el último reflejo de la vanidad del pobre negro… La historia de este lírico bohemio se parece a un cuento. El primero (01) de junio murió en Buenos aires, llegó de Europa en el vapor Satrustegui ¿A que vino? Se ignora…. Después de haber sido casi millonario; después de haber vivido la vida de un monarca; después de haber hecho temblar el corazón de las mujeres; de haber paseado por el mundo su alma que era un violín: después de tanto amor, tanto fuego, de tanto sol de tanta melodía, de tanta gloria; cayo al fin destrozado Viejo, pobre, tísico y solo…. ¡Solo! ¡Solito! Ni siquiera tuvo en el momento de morir el consuelo de haber abrazado el violín que lo hizo célebre… (Relato de Caras y Caretas10 de junio de 1911)
En Buenos Aires, la popularidad de Brindis era enorme. Una bella dama porteña al enamorase del negro le envió desde Cienfuegos (Ciudad de Cuba)  un retrato que decía “A tus divinos ojos” El día del entierro, – un entierro triste de poeta condenado a sufrir la ironía de las cosas humanas, la dama fue al cementerio y hecho sobre la tumba del artista un puñado de rosas…. Alguien cree que Brindis ha muerto envenenado. Su muerte es misteriosa… (Relatado en Caras y Caretas el 10 de junio de 1911 por Agapito Candilejas (el sanducero Juan José de Soiza Reilly)
Inhumación en una fosa común en Buenos Aires

¿Donde terminó su violín Stradivarius?


A los pocos días de su estadía en Argentina, entraba Brindis de Salas en una tienda de cambalache de la calle Rivadavia de la capital porteña para ofrecer en depósito-venta su tesoro más valioso, su violín. Un empleado lo miró con sospecha pensando, por su andrajosa apariencia, que era un ladrón. Aceptó los diez pesos que le ofrecieron, estableciéndose un mes para recuperarlo. Luego se alejó, no sin antes cubrir de besos al fino instrumento al que abrazó como si fuera un niño. No se le volvió a ver.
Recibió de empeño por ¡10 pesos! de su Stradivarius (Blog Memorandun Vitae)
La Iglesia de Paula
Murió el 01 de junio de 1911 en la ciudad de Buenos Aires, ciudad en la que le habían regalado un Stradivarius, años atrás, en plena actividad. Increíblemente al igual que su padre, fallece en la indigencia y completamente olvidado en su Pais en la fecha de su partida, siendo enterrado en una "Fosa común".. 

En 1917 el diario argentino “La Razón” realizó una colecta pública, para darle sepultura digna y años más tarde sus restos fueron trasladados a La Habana donde fueron colocados en el panteón de la solidaridad de la música cubana en la Necrópolis de Colon de La Habana. Actualmente una bella urna de bronce con sus cenizas se encuentra en la iglesia de Paula, hermosa sala de conciertos, en el litoral de la bahía habanera, frente al puerto.
NOTA:

Se ha recreado la portada y bio con las foto de Claudio José Domingo Brindis de Salas y Garrido .- Las notas biográficas en la red confunden la del padre con su hijo.

 FUENTES:
·      Alejo CarpentierMúsicos de Cuba, La Habana, 1945.
·        Orovio, Helio 1981. Diccionario de la música cubana. La Habana. p 60
·        Guillén, Nicolás 1935. Brindis de Salas: el rey del octavos. La Habana.
·        Giro, Radamés 2007. Diccionario enciclopédico de la música en Cuba. vol 1, La Havana. p 161
·        Manet, Eduardo, The Black Paganini, 2002
·     CARTÓN PIEDRA Perfil Claudio Brindis de Salas, la leyenda de espuma Jorge Basilago, Periodista - 12 de enero de 2015
·         Ramos Cárdenas, Raúl. En el Cementerio de Brindis de Salas  Archivo Nacional de la República de Cuba, 5 de mayo de 2011.
·      Moroy, Alberto. Era un genio, pero era negro.
·     Brindis de Salas El Paganini Negro. Blog: La pluma del tocororo, 18 de julio de 2012


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Por Carlos Molano Gómez
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