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IGNACIO PIÑEIRO. - ECHALE SALSITA


Cuando de responsables del marco amplio sobre el cual se plantaron las musicalidades que han hecho bailar el mundo entero, no podemos dejar de mencionar al señor IGNACIO RODRIGUEZ MARTINEZ, nacido en el populoso barrio Jesús María de la Habana el 21 de mayo de 1888, formado entre rumberos, cantadores y soneros en el barrio Pueblo Nuevo (La Victoria); hijo de, Petrona Martínez y de Marcelino Rodríguez Sánchez, quien llegó a conocer a perfección, el ambiente que por esos años se vivía en el Jesús María, Los Sitios, Atarés, El Manglar, San Leopoldo y el propio Pueblo Nuevo.

Nace entonces una inquietud y el apellido "PIÑEIRO"?, debemos decir que proviene de los tiempos juveniles en que trabajaba Ignacio como carretonero, cuando su hermano Prudencio, transportaba las mercancías del puerto hasta la bodega de Piñeiro. Ese es el apellido que adopta en el arte, ya que la gente siempre decía «ahí vienen los Piñeiro». En aquellos tiempos muchos pobres asumían el apellido de su jefe, o patrón que tenía influencia sobre la persona en cuestión. (Foto tomada de Internet)

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Por Carlos Molano Gómez
Encuentro Latino Radio  
Derechos Reservados
Actualizado 2019.

Tal vez otra circunstancias de la vida de Piñeiro, poco difundida fue su  relación con babalawos, ñáñigos, negros congos lucumíes,  y tiene que ver con su temprana inscripción a la sociedad "Secreta Abakuá".

Cuando hablamos escuetamente de "La Victoria", conocida en aquel tiempo como "Pajarito", que previamente  fuera, un barrio de prostíbulos, donde pululaban cabildos africanos, congos y lucumíes que metían miedo,.debemos decir que Piñeiro expresaba en alguna ocasión: "Pero yo no les tenía miedo, para mí era cosa natural. Me tomaban como mascota, como mandadero, y yo aprovechaba para que me enseñaran los trucos y secretos de su misteriosa música venida de tan lejos, de la intrincada África ancestral. Desde niño me interesaba escuchar las conversaciones de los negros sabios; yo lo absorbía todo, como una esponja". Es especialmente significativo, mencionar, que en el año de 1886, dos años antes del nacimiento de Piñeiro, después de seis años de intentos procesos sociales y políticos, fue abolida al menos normativamente la esclavitud en Cuba el 07 de octubre de 1886. Piñeiro, en su etapa juvenil realizó distintas tareas como fueron la de Tonelero, tabaquero y fundidor. 


Toda su vida vivió en la Habana, donde por muchos años habitó una humilde casa en el reparto de San Miguel del Padrón, , donde  se dieron los compases iniciales en los ensayos de su "Septeto Nacional" (En la foto para el año 1929). 

Experimentó, con la música afrocubana desde los tiempos del grupo “Claves y Guaguancó “El timbre de Oro; en el 1926 junto a María Teresa Vera; creador del Sexteto Occidente, internacionalizando la música cubana a llevar a los Estados Unidos, para realizar la primera grabación del Sexteto; sin dejar de mencionar que para ayudarse económicamente sus fuentes de ingresos provenían de los diferentes oficios que desarrolló  como: tonelero, fundidor, portuario, tabaquero y albañil.

Uno de sus principales legados a la música cubana, radicó en la combinación de "La guajira con el son", al fundir en el marco vocal-instrumental del Grupo Sonero, con textos casi siempre ordenados en períodos octosilábicos, recreados con vivencias de paisajes campesinos, en todas sus manifestaciones;. Según expresara Emilio Grenet, Piñeiro "Hizo la transformación del montuno del son, a la canción bailable"...   (Foto tomada de Granma. de propiedad de Rafael Calvo).
En 1906 integra la agrupación Timbre de Oro", de la que no se posee mayor información. Luego dirige el grupo "Los Roncos". En 1926 ocupa el puesto de contrabajista en el Sexteto Occidente de María Teresa Vera. 

Para finales del año de 1926, con 38 años y gran experiencia personal y musical Ignacio Piñeiro, se une a la organización Habana Sport, ubicada en la calle Pocito nº 56-D, altos, entre Oquendo y Soledad en el Barrio de Pueblo Nuevo, donde se dan varios hechos que indiscutiblemente fueron consolidando el nacimiento de un Sexteto con el nombre de la organización: 

Fue decisiva la actividad empresarial que desempeñaba el señor Juan de La Cruz Hermida, sobresaliente tenor y comerciante, quien concertaba presentaciones de dúos y tríos, junto a Bienvenido León Chacón, Alberto Villalón Morales y el propio Juan de la Cruz; sus relaciones con casas grabadoras como la RCA Víctor y en especial con el señor John L. Stowers de la Columbia records, que decididamente quería encontrar una agrupación capaz de competir con el gigante RCA que tenía en sus huestes a El Sexteto Habanero".

  
  
De otra parte, Ignacio Piñeiro regresaba de Nueva York, de realizar grabaciones con el Sexteto Occidente, conocedor de las intenciones de la Columbia, que tenía registrado al Occidente, formado por  Maria Teresa Vera Miguel García, segunda voz; Manolo Reynoso en el, bongó; Julio Viart en el tres; Francisco Sánchez, coro y maracas, e Ignacio Piñeiro; según se rumoraba al interior de la Columbia, no reunia las expectativas para confrontar con sus competidor






De Izquierda a Derecha:
Abelardo Barroso Dargelez (cantante y claves), Ignacio Piñeiro Martínez (director y contrabajo), Lázaro Herrera Díaz (trompeta); José Manuel “Chino” Carrera Echarte (bongó); Bienvenido León Chacón (2. Voz y maracas); Eutimio Constantín Guilarte (Guitarra y 3. Voz) y Francisco González Solares “Panchito Chevrolet” (Tres y Voz prima). (foto propiedad de la nieta de Francisco González).


Como maniobra comercial coinciden en organizar para la Columbia, contando con el apoyo de Juan de la Cruz, el pinareño Benito Vega dueño de la Academia Habana Sport, y la vinculación del maestro Ignacio Piñeiro surge "El Sexteto Habana Sport", quedando integrado por: Ignacio Piñeiro; Bienvenido León; Francisco González;  Eutimio Constantín Guilarte (por A. Villalón), Enrique “Chungo” Enrizo (por Juan de la Cruz) y Alberto “Anguililla” Rodríguez Morales (por José “Chino” Manuel Carrera).


 Viajan a Nueva York, sin: Constantin, "Chungo" Erizo y "Anguililla" Rodriguez, realizando  como "Sexteto Habana Sport", grabaciones en 15 discos, que incluian las canciones: "Esas no son cubanas", "Las cuatro Palomas", "El Rey de los bongoseros", "Viva el Bongó", "Una noche de Conga"; "Mamá se quema la Maya", "Contestación a Aurora",  "Fuga de amor", "Has perdido mi amor" y Reliquias de amor".


El  13 de diciembre de 1927, funda su emblemático e inolvidable Sexteto, como consecuencia de las 30 piezas grabadas en la ciudad de Nueva York dentro del formato de la época 78 rpm, para el sello Columbia, cuyas directivas sugieren a Ignacio Piñeiro, quien fungía como director y Contrabajista de la agrupación nombrada Sexteto Habana Sport , que cambiara el nombre ya que podría confundirse en los Estados Unidos, dado que el Sexteto estaba formado por músicos Santiagueros y Habaneros, Piñeiro decide nombrarlo como "Sexteto Nacional", el que venía siendo integrado por el trovador Alberto Villalón Morales en la guitarra,natural de Santiago de Cuba,  experimentado trovador, compositor de "Boda Negra"; que casi veinte años atrás ya había tenido un Cuarteto bajo su nombre y había efectuado grabaciones para la Columbia; Francisco González Solares “Panchito ChevroletHabanero, en el tres y voz prima del coro; Abelardo Barroso Dargelez, como voz prima y Claves Habanero del barrio Cayo Hueso; Juan de la Cruz Hermida tercera voz, tenor y manager o promotor del sexteto, Habana Sport, con reconocida habilidad para los negocios, Bienvenido León Chacón, habanero como barítono y maracas, y en los bongos José Manuel Carrera Incharte (El Chino). Este cambio se realiza por escritura pública, en cumplimiento de la normatividad establecida por la Sociedad Nacional de Músicos, en la Habana, según prescribía la ley de Asociaciones aparecen relacionados 16 personas en la nómina de la “Sociedad Sexteto Nacional”


La ampliación del formato de Sexteto a Septeto se realiza con posterioridad  a la legalización de la Sociedad Sexteto Nacional, para  competir con las Bandas y las Charanguitas que empleaban instrumentos de viento, Piñeiro puso una trompeta en el son con el coro y un solista cantante. La trompeta hacía una introducción, iniciaba la melodía y el canto lo reproducía, la voz prima y la voz segunda junto con los instrumentos: la guitarra, el contrabajo, el tres, maracas, clave y el bongó; todo eso acompañaba el tipo de música bailable ligera que era el son cubano entonces. 


Estando desempeñando suplencia, Lázaro Herrera, con su cornetín en la Banda de la Marina, en los Jardines de la Tropical, diciembre de 1927, Ignacio Piñeiro, lo escucha y admirado por su particular  estilo interpretativo le invita esa noche al Cabaret “La Verbena” en las alturas del Almendares, de propiedad del español Emilio Salas amigo de Piñeiro, allí tocaba con el Sexteto del “Mozo” Borgellá, reconocido tresista y con el que Piñeiro tocaba el contrabajoTocaron un montuno que gustó y se convino que Lázaro fuera al ensayo el martes siguiente para un viaje a Nueva York. (01) De esta manera se incorpora, Lázaro “El Pecoso” al Sexteto Nacional en casa de Ignacio que vivía en Jesús Peregrino entre San Carlos y Belascoaín, detrás de la Gran Logia de Cuba, convirtiéndose en la gran novedad, la vinculación del trompeta Lázaro Francisco Herrera Díaz. momento cumbre donde se empieza a reconocer como "Septeto Nacional" 

Ignacio Piñeiro, fue responsable de la difusión y consolidación de múltiples manifestaciones de géneros musicales cubanos desde el mismísimo "Son"; "El son montuno", "El guaguancó-son", "La canción-son", "El afro-son", "La Conga", "La guaracha", "El guaguancó", "La canción, guajira", "El Villancico", "La rumba", "El Son-pregón", "La guaracha-son", "La rumba-son", "El tango congo", "La plegaria", "El lamento", "El pregón"... Un par de ejemplos clásicos están representados en las reconocidas canciones: De la pluma de Carlos Godinez,  donde se funde "El son con La Guajira", titulada "Tribilin Cantores" o  “Alma Guajira”, de Piñeiro, grabadas ambas en mayo de 1928 por el Septeto Habanero en Nueva York. (En la foto Odilio Urfé, Ignacio Piñeiro, Sindo Garay y Rosendo Ruiz)


Para el año de 1929 el Septeto Nacional, tiene algunos cambios en su nómina, debiendo atender una invitación a España a la Exposición Iberoamericana de Sevilla, donde podíamos decir que El Septeto Nacional, devolvió favores a "La Madre Patria", al colonizar la tierra ibérica, mostrando la grandeza del "Son Cubano". Para el viaje, se vincula a  José "Cheo" Jiménez, en sustitución de Abelardo Barroso y Agustín Gutiérrez sustituye al "Chino" Incharte en los bongoes. El guitarrista Eutimio Constantín, original del Habana Sport,  sustituye al trovador Alberto Villalón; Juan de la Cruz Hermida, junto a  Bienvenido León, harían dúo vocal, contando con el acompañamiento de Eutimio Constantin en la guitarra.


Un hecho lamentable se da en la travesía en el barco, el 2 de julio de 1929, al fallecer "Cheo" Jiménez Sin Barroso y sin "Cheo", les correspondió a Juan de la Cruz y Panchito Chevrolet, subsanar el inconveniente, a pesar de la triste partida del compañero que, por razones de salud del resto de la delegación, fue lanzado al mar. Ya en España se les une la bailarina Urbana Troche que aporta una dimensión bailable desconocida en estos países, y alcanzan un éxito total llegando a presentarse ante el Rey de España. En la Exposición Iberoamericana de Sevilla se hicieron acreedores a la Medalla de Oro, que celebraron a todo dar, en el Hotel. Recorrieron, la geografía española en 1929; dejando huella imborrable de la música cubana, siendo conocidos coloquialmente como "Los Suavecitos"; lo que indudablemente abriría puertas a otros artistas cubanos que se instalarían en ese territorio, con el beneplácito del Gobierno Español, como fue el caso de Antonio Machin. 
  


En 1930  se presentan en La Habana en el afamado cabaret Sans Soucí con la pareja de Margot y Elpidio. En 1931, se da la llegada de Alfredito Valdés, quien sustituye a Juan de la Cruz, en ese mismo año, el Septeto Nacional realizó importantes grabaciones, hoy no muy nombradas en la voz de Bienvenido León, fueron ellas: “Libre albedrío”, “Hay que bailarlo suave”, “La lira del poeta”, y “Tupi”, Pasaron por el Nacional espléndidas voces: Vicentico Valdés (Sin llegar a grabar), Cheo Marquetti, Marcelino Guerra (guitarra y voz segunda), Bienvenido Granda, Joseito Nuñez (A quien no debemos olvidar) y Alfredito Valdés, hermano mayor de Vicentico; Bienvenido Y Alfredito Valdes, dejaron grabaciones, en un periodo donde los registros sonoros se lograban ya, con mayor nitidez, especialmente en lo vocal, hacía comienzo de los años cuarenta. En 1933 viajan a la Feria Internacional de Chicago, allí filmaron un corto musical titulado "El frutero". Luego llegaron otras voces inolvidables como la de Miguelito Valdes, Florencio Hernández Cuesta (Carusito), y Carlos Embale, que merecen capítulo aparte.
Su obra, compilada en 327 canciones nos recuerda piezas como “Coco Mai Mai”, El Guanajo Relleno”, (1933), “Canto la Vueltabajera” (1933), Guaguancó mamá”, “A Gozar mujeres”, “Busca el alfiler”, “Buey Viejo” (1931), “Castigador”, “Las Cuatro Palomas” (1924), “Mentira Salomé” (1932), “Bururu barara”, “La Cachimba de San Juan” (1931), “Lejana campiña”; Mi son genuino, "No juegues con los Santos", (1928); “Pero qué lengua”, “Qué bonita es”, “Quién será mi bien”, “Suavecito”, (1930).. "A ti te gusta mucho Carola El son de altura..."; “Asturias, patria querida”, son, compuesto por Piñeiro en el 1926, que  tendría una altísima repercusión en el 1964, al ser  declarado himno oficial de ese principado español. “Incitadora región”(1929); “Entre preciosos palmares” (1931); “Quejas de la montaña” (1940); “Lejana campiña”, "Esas no son cubanas" (1926), "Bardo", "Entre tinieblas",  "Entre preciosos palmares" (1932), "Tupy" (1934), "Quién será mi bien" (1908), "Dónde Estabas anoche" (1908), "Desvelada" (1932), "El rey de los bongoseros" (1926)“; "Se fue la montuna”, “Eterna primavera” (1958); y el especial “Échale Salsita” (1932), "Salí de casa una noche aventurera...", son algunas de sus monumentales obras. Insignia y referente de siempre de la música cubana para el mundo. 

Sin embargo este compositor natural, expresó alguna vez: "…me robaban muchas melodías, pero tenía montones de reserva con mi oficio natural de componer como decimista de los grupos. Todo lo que escuchaba a los viejos tradicionales se me pegaba, me inicio en la composición inventando la melodía y acompañándome  de las claves. También componía a través de la guitarra. Yo buscaba otro estilo, caminos nuevos. Conocí todos los parches y el zapateo, conozco todos  los estilos: la tahona, y sobre todo lo más grande, el son. Hice guajiras bailables, traslade el tiempo de la guajira al compás de dos por cuatro  del son. Mi son genuino –conocido como "Alma guajira"–, es el que abre el camino de la guajira-son que, canto Cheo Marquetti...".



Entre 1934 y 1935, por razones no suficientemente aclaradas Piñeiro se retiró del Septeto, que empezó a ser dirigido por el trompetista Lázaro Herrera, continuando labores hasta 1940. En el 1937, Bienvenido Rosendo Granda Aguilera (voz prima), ingresa al Septeto, compartiendo la parte vocal con Marcelino "Rapindey" Guerra (portentosa voz segunda). El Septeto hace presentaciones en el cabaret La Campana, con la pareja de Alfredo y Aida. En 1938 aparecen en Radio Cine de la calle Galiano. En 1940 graban sones con Miguelito Valdés y se presentan en CMQ y COCO. Para el 1940, el Septeto cesó sus actividades ante el auge de otros formatos orquestales. Entendemos que Piñeiro volvió por esos años a su oficio como albañil.

Por iniciativa de Odilio Urfé (Odilio Luis Esteban Urfé González), director del Instituto Cubano de Investigaciones Folklóricas, el Septeto Nacional se reorganizó para realizar en 1953 un conjunto de actividades en el marco del Festival de Música Popular y Folklórica, en el Anfiteatro de la Habana; Piñeiro reaparece en 1954 al frente del Nacional en el programa de televisión Música de Ayer y Hoy; en 1958 dirigió una serie de grabaciones que el Septeto realizó en los estudios de Radio Progreso; en 1959 se grabó un disco de larga duración para el sello Seeco, con composiciones de Piñeiro, ya convertidos en clásicos y por ende en éxitos perennes

A partir del año de 1959, con el triunfo de la Revolución, Ignacio Piñeiro, fue objeto de múltiples reconocimientos y homenajes, siendo invitado a festivales, coloquios de música popular, que se adelantaron en Cuba en los primeros años de la década de 1960. Partió de este mundo el 12 de marzo de 1969, en la tierra que le vio nacer; dejando una huella permanente dentro de la musicalidad latinoamericana, El Septeto Nacional es considerado hoy "Patrimonio cultural de Cuba".
ESTA NOTA BIOGRÁFICA SIGUE EN CONSTRUCCIÓN...

NOTAS:
Fotos tomadas de Internet

(01) Narrativa abreviada de la versión que diera Lázaro Herrera para vincularse al Septeto Nacional.


Algunos valiosos conceptos sobre la obra de Piñeiro se resumen en las siguientes líneas:

-El locutor de Radio Progreso, Eduardo Rosillo (QEPD), sostenia, que Piñeiro introdujo el lirismo en limitadas posibilidades que ofrecía el son, logrando una evolución más amplia en lo musical y lo temático.
-El investigador Tomás Jimeno afirmó sobre la obra de  Piñeiro  «Tiene una complicidad conectada con la rumba y la religión que se insertan automáticamente, con naturalidad, con la impregnación inconsciente. Funde el son con la rumba y la música abakuá».
-El poeta Raúl Ferrer escribió: «Piñeiro logra una cristalización melódica de la música cubana, sacada de acertadas combinaciones de donde salieron las variantes de maravilla (mambo, chachachá)». Hoy añadimos a la salsa latina, cubana y mucho de lo que se hace en el Caribe.
-George Gershwin, en el 1932, visitó La Habana en busca de Ignacio Piñeiro, lo ubica en la estación radial CMCJ, donde se presentaba el Septeto Nacional, allí entabló amistad con Piñeiro, tomando sendas notas musicales de las obras del ilustre cubano. Fruto de estas anotaciones es "Obertura cubana", en la cual Gershwin utiliza temas del son-pregón "Échale salsita". Esta composición se inspira en las butifarras de El Congo, que se vendían en el pueblo de Catalina de Güines. 
-Ignacio Piñeiro cambió las cuartetas típicas soneras por estrofas más elaboradas, incluyendo la décima. En New York también se inspira y escribe "Suavecito", dedicado a una mujer llamada Carola que vivía en la ciudad de los rascacielos. En España al Septeto Nacional le llamaban “Los Suavecitos”, motivados por esta canción de Piñeiro.
- La musicóloga Miriam Villa, afirmo: «Piñeiro logra una diversificación más aventajada que sus contemporáneos (...) En muchas de las obras el texto asume un carácter narrativo en verso (...) Enriquece el ámbito estructural con varias combinaciones que van desde la conformación del llamado largo o recitativo inicial en dos frases repetidas con motivos contrastantes que llevan al montuno».

FUENTES:.
Carpentier, Alejo. La música en Cuba. Ed. Letras Cubanas, 2004. Pág. 162-163.
Díaz Ayala, Cristóbal: Música Cubana. Del areyto al Rap, Fundación Musicalia, San Juan, Puerto Rico, 2003. 
Cuando Salí de la Habana  - Cristóbal Díaz Ayala, 
Giro, Radamés: Diccionario Enciclopédico de la Música en Cuba, Editorial Letras Cubanas, La Habana, 2007.
Betancourt, Lino - Daisy Martín. Artículo periodístico. Prensa Nacional. 1988.
López-Nussa, Leonel. Entrevista a Piñeiro, 1966. (citado por Omar Vázquez: “Ignacio”. Feb. 2008. Pág.2 Y 3).
López-Nussa, Leonel, citado por Omar Vázquez La alborada del primero de enero, La Habana, feb. 2008, p.3.
Piñeiro, Ignacio. Rumba (Versión de Carlos Embale. 1977. LP 50 Aniversario)
Piñeiro, Ignacio. Guaguancó. Carlos Embale. EGREM. LD- 3810
Piñeiro, Ignacio. Yambú. Mario Dreke, CD Rapsodia Rumbera.
“50 Aniversario del Septeto Nacional Ignacio Piñeiro”. Museo de la Música, 1977. Ezequiel Rodríguez y Sra. Lafertity.
Piñeiro, Nacional - Sigfredo Ariel • Cuba  - lajiribilla@cubarte.cult.cu
La Habana tiene sus Son - Ricardo R. Oropesa Fe


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