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EL BRUJO.- SON CEPILLAO


Con el paso del tiempo la tristeza, se va disolviendo convirtiéndose en un grato recuerdo de admiración; al referirme a un hombre que coincidentemente conocí en el año de 1982 en la ciudad de Bogotá, cuando laboraba para la Cadena Caracol de Colombia, ubicada por aquellos años en el centro de la ciudad avenida 19 No 8-48. Al caminar hacia la carrera novena y girar por esta hacia el norte media cuadra, había un pasaje convertido en sitio de habitación de un grupo de chócanos venidos de su natal, buscando el sueño colombiano, alli conocí a Alexis Lozano, a La “Coco” Lozano, a Jairo Varela Martínez, a “Macabí”, y a un hombre mayor, frente a estos jóvenes con la madurez de ser guía espiritual y musical de quienes se convertirían en iconos pacifico de la música de nuestro país para el mundo.

En ese lejana recuerdo no encuentro mejor descripción del maestro  ALFONSO CÓRDOBA MOSQUERA, que la que hicieran en el ocaso de su vida su amiga Libia Abadía de Valencia, cuatro años mayor que “EL BRUJO”, quien se expresara diciendo “Es el Maestro de Maestros; es la palanca cultural de nuestro Choco”, al igual que la señora madre de Alexis Lozano director de Guayacán, doña Consolación Murillo de Lozano (QEPD): “El Brujo nos enseñó a cantar a todos, nos hizo felices, ha sido inspiración para mi hijo y para todos los artistas afrocolombianos”. Mejor no se puede definir a un hombre que dedico su vida a la cultura interpretando el dinero como un facilitador de la desorientación.

El 26 de junio de 2009, este Quibdoseño raizal se marchó, llevando consigo el eco de su obra que viajo con él muchas veces por el Atrato, que le sirvió de inspiración y cómplice, entre las bondades de unas aguas que le enseñaron a mirar el horizonte como principio de vida. Un orfebre natural, arte que perfecciono en la ciudad de Barranquilla, donde vivió por 18 años, con joyeros italianos de quienes aprendió técnicas y secretos; su versatilidad en lo manual lo convirtió en fabricante de instrumentos y diseñador de disfraces de carnaval.




En la música no solo fue instrumentista, gran compositor, gestor del nacimiento de muchas orquestas de diferentes géneros musicales con énfasis en lo pacífico y hasta cantante. Heredo de su padre don Salomón, la capacidad para divertir a través de la palabra, obras como “Son Cepillado”, “Nostalgia Africana” popularizadas con gran éxito por Guayacán, agrupación en la que sin duda jugo un papel  protagónico, convertido en un CO de la orquesta.

Tenía tanto de “Sabio” como de “Brujo”, por sus continuos y brillantes aportes a la cultura y al arte de su pueblo, desde su niñez en el barrio La Yesquita, de Quibdó, donde nace el 30 de agosto de 1926; empezó a mostrar su talento con las manos de donde nacían tambores, joyas, figuras de una orfebrería inimitable, canciones que le  permitían el disfrute de su arte; donde las fiestas patronales de San Pacho se volvieron inolvidables, se convirtió en un habitual en el Baudó, el Atrato y el San Juan, donde ubicaba la materia prima para tallar la madera de forma sin igual.


                                                                      Foto: Cortesía Carlos Vives

Su primer grupo musical en el pacifico al que llamo: “Los Mayorales del Ritmo”, lo conforma a su regreso de Barranquilla; formado por Lucho Palomeque en las timbas, Cesar Valdés “El Gringo” en el bajo, Santos Moreno Blandón (Trompeta), Carlos Rengifo, Augusto Lozano Asprilla (Saxofón), Eduardo Hallaby, Carlos Bechara (maracas), y el Brujo, bajo la dirección del profesor pero mejor carpintero don Neptolio Córdoba; convirtiéndose en la primera orquesta moderna de Quibdó, a la que le abren las puertas en las altas esferas sociales presentándose en “El Citará”, hotel cinco estrellas de la ciudad; los demás fueron léase bien tres empleados de la Cárcel de Quibdó, dos auxiliares de contabilidad y si lo ponemos en términos de hoy un experto en el manejo de armas; los restantes coloquiales desempleados en busca de un quehacer.

Conformó una familia (tuvo cuatro hijos con Margarita Herrera) y pudo crear. Fueron 18 años de vida artística, tocando, cantando, creando, toda una Biblioteca musical del pacifico colombiano.. ¡ESTA HISTORIA CONTINUARA, el 30 de AGOSTO LA COMPARTIREMOS…!! GRACIAS BRUJO

Por Carlos Molano Gómez
Encuentro Latino Radio
Bogotá - Colombia