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ÑICO MEMBIELA.- CONTIGO


Un fantástico bolerista que nos negamos a dejar en el olvido, el señor Antonio Francisco Membiela, natural de  Zuluetas, Provincia de Villa Clara, Cuba; recientemente, mencionamos, que se nos fue hace ya 19 años; a la edad de 85 años, conocido artísticamente como ÑICO MEMBIELA, reconocido por u fantástica interpretación de los boleros “Contigo”, del mexicano Claudio Estrada y “Besos Salvajes”, tema de discutida autoría, los cuales fusiono presentándolos como “Contigo-Besos Salvajes”. Sin duda uno de los iconos del bolero de la primera mitad del siglo veinte, hasta entrada la década de los setenta. Nace el 03 DE diciembre de 1913.

Aprende a tocar la guitarra, en su adolescencia, siendo llevado por su familia a Cienfuegos, residenciandose en la calle O`Donnell entre Santa Elena y Santa Cruz, en la misma esquina de Santa Elena, Con el paso de los años se reconoce como  uno de los iconos del bolero de la primera mitad del siglo veinte, hasta entrada la década de los setenta.

Su señor padre era propietario de la ferretería La Bomba, en Calzada de Dolores, entre Gloria e Industria, a unas puertas de la residencia de Adolfina Lazo, madrina de la trova cienfueguera. Cercanía que facilito la gran amistad entre Adolfina y Ñico.

Se le conoció como «la voz del recuerdo», dejando una estela de éxitos que logro posicionar gracias a su magistral vocalización; vale la pena escuchar en su voz piezas como: "Total", "Dos Cosas", "Cuatro Vidas", "Mi Adiós", "Orgullo", "En las tinieblas", "Esperando Carta", "Siempre Te Adore", "Piensa en mí", "Porfiado corazón", "Yo te perdono", "Ansia", "Imposible", "Alma de Mujer", "Así", "Ambición", "Me robaste la vida", "Condición"
El escritor Emilio Comas Paret, que lo conoció muy bien, lo describe: "alto, delgado, siempre de traje y corbata, con entradas y pelo escaso, engominado, al estilo de los tangueros, una especie de galán otoñal"; mientras Senén Suárez lo ubica desde los días en que cantó con Cheo Belén Puig y "no pasó nada", hasta el éxito tardío pero rotundo al cierre de la década de los cincuenta, en los tiempos de animar las noches del mítico Alí Bar. Inobjetablemente  la vida nos da revanchas, y Ñico no fue la excepción, para surgir se traslado de su segunda patria chica Cienfuegos, hacia la Habana; donde adquiere fama y dinero finalizando como lo expresamos la década de los cincuenta y comienzo de los sesenta. 
Sus antiguos vecinos de la calle Santa Elena sonreían al verlo pasar en su Cadillac cada vez que era contratado para cantar en el Hotel Jagua, del que fue una de las figuras más frecuentes en su cabaret Guanaroca.

Su vida disipada, le hizo tomar decisiones equivocadas dejando contrato y reconocimiento de su música en México, para viajar a los Estados Unidos donde desaparece y tristemente en el ostracismo, fallece, el 13 de julio de 1998. UNA VOZ QUE VALE LA PENA ESCUCHAR…!!!

Por Carlos Molano Gómez
Encuentro Latino Radio
Bogotá - Colombia