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JULIO SOSA.- CUIDADO CON LOS AUTOS

Tal vez sería oportuno mencionar el 26 de noviembre como un día especial para el tango, ya nos referimos al maestro Francisco Canaro y al excelso compositor Sebastián Piana, ahora debemos hacerlo al mencionar y recordar al maestro JULIO SOSA, cuyo bautismal fuese JULIO MARÍA SOSA VENTURINI, también Uruguayo como Canaro; nace Sosa en Las Piedras, departamento de Canelones, Uruguay, el 2 de febrero de 1926; en el matrimonio formado por Luciano Sosa, peón rural, y Ana María Venturini, lavandera.. con el común denominador de extrema pobreza solo termina los estudios primarios debiendo enfrentar la vida, ejerciendo como: ayudante de mercachifle, vendedor ambulante de bizcochos, podador municipal de árboles, lavador de vagones, repartidor de farmacia, marinero de segunda en la aviación naval...

Se inició en el canto participando en cuanto concurso juvenil aparecía; profesionalmente, arranca en la ciudad de La Paz (Uruguay) como vocalista de la orquesta de Carlos Gilardoni. Se trasladó luego a Montevideo, para cantar con las de Hugo Di Carlo, Epifanio Chaín, Edelmiro D'Amario —Toto— y Luis Caruso. Con esta última, llegó al disco, donde dejó cinco interpretaciones para el sello Sondor en 1948.

En junio de 1949, radicado en Buenos Aires canta en cafés,. También «realizó una prueba, en la orquesta típica de Joaquín Do Reyes, sin éxito. En agosto, del mismo año lo descubrió el letrista Raúl Hormaza, que no demoró en acercarlo a Enrique Francini y Armando Pontier, que andaban con ganas de sumar un nuevo cantor al que ya tenían en su típica, Alberto Podestá. De ganar veinte pesos por noche en el café, Los Andes, de la esquina de Jorge Newbery y Córdoba pasó a los mil doscientos mensuales con Francini-Pontier.

En abril de 1953, pasó a la típica de Francisco Rotundo (1953-1955), con la que grabó en Odeón y de cuyas placas se recuerdan aún verdaderas creaciones como las de “Justo el treinta y uno”, “Bien bohemio” y “Mala suerte”.

En síntesis, Fueron  15 años de trayectoria en Argentina, donde paso por tres orquestas. La primera, Francini-Pontier (1949-1953), con la que realizó 15 grabaciones en RCA Victor, entre ellas “Por seguidora y por fiel”, “Dicen que dicen”, “Viejo smoking” y “El hijo triste”, esta última, junto a Alberto Podestá).

La segunda orquesta fue la de Francisco Rotundo (1953-1955), con el que grabó 12 temas en el sello Pampa, entre ellos "Justo el 31", "Mala suerte", "Secreto", "Yo soy aquel muchacho" y "Bien bohemio"

La tercera, la de Armando Pontier (1955-1960), ya desvinculado de Francini. En esta etapa Sosa grabó en total 33 registros, 8 de ellos para RCA Victor (1955-1957) y los 23 restantes en el sello CBS Columbia (1957-1960). Algunos temas destacados son: Tiempos viejos, Araca París, Al mundo le falta un tornillo, Padrino pelao, Tengo miedo, Margo, El rosal de los cerros, Azabache.. “La gayola”, “Quién hubiera dicho”, “Padrino pelao”, “Martingala”, “Abuelito”, “Camouflage”, “Enfundá la mandolina”, “Tengo miedo”, “Cambalache”, “Brindis de sangre” o “No te apures Carablanca” fueron algunos de sus clásicos en esa etapa en que el éxito estaba ya completamente de su parte.

A comienzos de 1960, desvinculado de la orquesta de Armando Pontier y decidido a encarar la etapa solista, convoca al bandoneonista Leopoldo Federico como marco instrumental para sus interpretaciones. Con la orquesta de Federico comienza un ciclo de destacadas grabaciones, confirmando su gran éxito y aceptación del público. Versiones de los tangos Nada, Qué falta que me hacés, En esta tarde gris y su recitado de La cumparsita sobre versos del poeta Celedonio Flores (grabado en dos ocasiones: 1961 y 1964) son algunos de los grandes sucesos de este período. Con la orquesta de Leopoldo Federico permanecerá hasta su muerte.

Había contraído nupcias con una jovencita de nombre Aida Acosta, cuando Soca contaba 16 años, se divorció cuando cumplió los 18. En 1958, contrajo un nuevo matrimonio, con Nora Edith Ulfed, con la que tuvo una hija, Ana María. Separado de su segunda relación, contrajo su tercer y último matrimonio con Susana Beba Merighi, hasta el fin de su existencia.

En el 1960, mostró sus dotes poéticas al publicar su libro: “Dos horas antes del alba”. Parte de este mundo, con tan solo 38 años, en Buenos Aires, Argentina, 26 de noviembre de 1964, le conocimos como “El Varón del Tango”, como lo bautizara el periodista Ricardo Gaspari; con ese nombre presentaría su primera producción fonográfica ya independiente.

Producto de su tercera gran pasión por los automóviles., que en la práctica tal vez su desmedido amor por la velocidad o su falta de pericia, resultó fatal. Durante la madrugada del 25 de noviembre de 1964, se llevó por delante una baliza luminosa en la esquina de la avenida Figueroa Alcorta y Mariscal Castilla (Buenos Aires). Perdiendo la vida..PAZ EN SU ALMA

Por Carlos Molano Gómez
Encuentro Latino radio
Bogotá - Colombia