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CARLOS EMBALE PERSISTENTE

Conquistó un espacio enmarcado en el reconocimiento nacional en su natal Isla, como la voz que identificara a uno de los más reconocidos Septetos de son de Cuba; llamado tal vez por respeto a su director como “El Septeto Nacional de Ignacio Piñeiro”, lejos de imaginar que tan excelsa voz se preocuparía porque en el otrora concurso “La Corte Suprema del Arte”, que se llego a convertir en la plataforma de las grandes voces cubanas, llegasen a tocarle la campana, lo que lo eliminaría ipso facto; para nosotros es natural que eso no sucediera y lograra convertirse en una de las voces del son del siglo XX. 

Nos referimos a Esteban Carlos Embale Molina, como era su bautismal, lo que a nuestros oídos siempre fue y será escuetamente “Carlos Embale” nace muy cerca del lugar donde viviera su infancia don José Martí; el 3 de Agosto de 1923, en la calle de Ángeles, antiguo 73 hoy es el 2211 de Corrales y Gloria, Ciudad de la Habana, Barrio de Jesús María y José. (1); fueron sus padres doña Clara Bernardina Molina Quesada y don Carlos Embale Sentmanat. 

Este populoso barrio de Jesús Maria o como debiera mencionarse de Jesús María y José; se convirtió en cantera de músicos de gran nivel histórico para la música del mundo, recordamos entre otros a Francisco Raúl Gutiérrez Grillo, “Machito”, hijo del primer matrimonio de doña Martha Grillo, nacido en el barrio Jesús María de la Habana el tres (3) de diciembre de 1.908; Ramón “Mongo” Santamaría, nace en el Jesús María el 07 de abril de 1917, Graciela Pérez Grillo “Graciela”, nace el Veintitrés (23) de agosto de 1915, en el barrio Jesús María, hermana de Frank "Machito" Grillo e hija del comerciante y fabricante de cigarrillos Rogelio Pérez; Silvestre Méndez, nacido en el barrio de Jesús María el 31 diciembre de 1926… 

Siendo un jovencito con apenas 13 años, es llevado para participar en el concurso “La Corte Suprema del Arte”, donde lejos de lo que lo atemorizo, logro el primer lugar; solo teniendo un obstáculo a vencer; la lucha con doña Felicia Sentmanat, su abuela paterna, para poder convencerla que su vida sería la música al igual que lo fue para su padre 

Y lo que es la vida de barrio, para el 1937, sus vecinos y amigos Ramón Mongo Santamaría y Mario Rosales que ya oficiaba como cantante, lo llevan y lo vinculan a uno de los mejores Sextetos de Son, el que dirigía el habanero Alfredo Boloña Jiménez; que además era un excelente tresero y guitarrista; teniendo allí, Carlos Embale, su primer acercamiento con EL SON. 


Por aquellos años el sexteto que ya había grabado en la ciudad de Nueva York tenia entre otros músicos a José Vega Chacón en la guitarra y 2.ª voz, que luego constituiría el sexteto Bolero; Ignacito en las maracas y 1.ª voz, reemplazado por “Tata” Gutiérrez en la vocal y maracas' José Manuel Incharte 'El Chino' era el bongosero,; Abelardo Barroso como sonero y claves, remplazado Por Alfredito Valdés; Tabito' en el contrabajo, y Alfredo Boloña como director en el tres.  Luego convertido en Septeto, al ingreso del trompetista José Interián 

Después de un breve paso por el sexteto, pues este fue disuelto, (2) llega como cantante de la orquesta de Antonio Arcaño y Fernando Collazo, que para el 1937, estaba integrado por Jesús López al piano, Elizardo Aroche y Raúl Valdés, violines; Israel López “Cachao”, contrabajo; Ulpiano Díaz, en el timbal, y Oscar Pelegrín, güiro; se conoció en ese periodo como “La Maravilla de Siglo”. 

Allí entabla una afectuosa amistad con don Israel López quien se convierte en su profesor; en realidad, el paso fue breve pues con la salida de Fernando Collazo, la agrupación se convierte en “Las Maravillas de Arcaño, decidiendo el maestro Arcaño dejar el formato completamente instrumental; para luego convertirla en la “Radiofónica de Arcaño” (época trascendental en la radio) En el periodo con Collazo “Maravillas del Siglo”, contaba con cantantes como Miguelito Cuní, René Álvarez, Rafael Ortiz 

Al retiro de Arcaño, fue presentado por don Pedro López Padre de “Cachao” a la Danzonera de Luis González Valdés, “Neno” González, sin que lograra tener mayor oportunidad en presentaciones; por lo que decide vincularse en el 1938 a la Orquesta fantasía, donde permanece un año; para el 1939 se vincula a la Orquesta dirigida por Carlos del Castillo, que había pertenecido a la orquesta de Neno González; al año siguiente se vincula a la agrupación de Guillermo Díaz, para luego llegar al Sexteto Bolero donde estaba “Tata” Gutiérrez. 

En pleno comienzo de los años cuarenta pasa por “La Choricera” y llega a ser suplente del cantante de Melodías del 40 señor Gerardo Pedroso, combinando su actividad musical como ayudante en los muelles, allí integra también de forma temporal una orquesta dirigida por Joseito Bergery conocida como “Dandy 40” 

Para el 1944, conoce a Benny More que hacia parte del conocido Sexteto Cauto, dirigido por Manuel “Mozo” Burguella; Benny en ese mismo periodo pasaría al Conjunto Matamoros; que había sido creado dos años atrás, para atender las diferentes compromisos; Benny lo presenta a don Miguel, quien le solicita interpretar “Lagrimas Negras”, al regreso del viaje del Conjunto de México; Carlos Embale ingresa permaneciendo entre el 1946 hasta el 1953. 

Recordamos algunas de sus grabaciones con El Conjunto Matamoros La guaracha “Toitico”, un bolero mambo “Palabra de honor” una conga de la autoría del Santiaguero director titulada “Oye la China”, el son montuno “La pena de mi tierra”, el bolero son “Huele así”, la guaracha “Échale candela” estos tres último junto a Siro Rodríguez; el son “Salcochando” y “Nochebuena” estos dos temas de la autoría de Miguel Matamoros. Al desvincularse del Conjunto Matamoros, ingresa a la Academia Habana Sport, junto con Rafael Ortiz con quien había coincido en la efímera etapa con Arcaño. 

Llega el momento estelar en su carrera musical al ingresar en el 1953, junto a su amigo Rafael “Mañungo” Ortiz al Septeto Nacional del estelar compositor Ignacio Piñeiro Martínez, por esos años, además de Piñeiro, las integrantes del septeto eran Francisco González Solares en el tres, Rafael Ortiz interpretaba la guitarra y hacia la segunda voz, Carlos Embale era el tenor e interpretaba las claves, Bienvenido León era la el barítono y maraquero; en el contrabajo estaba Alejandro Oviedo, Agustín Gutiérrez en el Bongo y Lázaro Herrera era el trompetista. 

Para el 1956, hace un alto con el Septeto y se vincula al dirigido por Francisco Repilado, conocido como: “Compay Segundo y sus Muchachos” al lado de Pío Leyva; recordamos bellas interpretaciones de esta encumbrada trilogía como el bolero “Juramento” de Miguel Matamoros, “sigue el paso No 1”, “La Juma de Ayer”, “Ahora me da pena”“La lengua”… 

Para el 1957, realiza algunas grabaciones para el sello “Puchito” en el trabajo “Conjunto Nacional”, donde participaron como invitados Antonio Sánchez “Musiquita” en el Piano; Manolito Sáenz, Trompeta y Leonardo Bernabé, como cantante. Quedaron para la posteridad “Don Lengua”, “Alma guajira” en un sencillo, y en otro “Se me fue la Montuna” y “La Batidora”. 

Para el 1960, desarrolla una recordada grabación con Merceditas Valdés en la Habana con un marcado sonido afro, dirigidos por su amigo de barrio, Ramón “Mongo” Santamaría; el trabajo se llamó “Mongo en la Habana”, participan además  "Niño Rivera" y el gran amigo de Mongo: Willie Bobo 

Carlos Embale fue apoyado en diferentes momentos de la etapa con el Septeto, por el gran pianista Odilio Luis Esteban Urfé González. Conocido como “Odilio Urfé”, por ejemplo en el 1962 cuando el Septeto se presenta en el Primer Festival Nacional de Música Popular organizado por el Consejo Nacional de Cultura, fue dirigido por Urfé; ya en el 1957 Urfe le había apoyado en Cienfuegos en una serie de trabajos en 45 rpm para el sello “Jagua” de propiedad de Rafael “Mañungo” Ortiz, grabaron los temas: “Échale salsita”, “Buey Viejo”; “Eterna Primavera” y “Llegó la Tora”, todos de la autoría de Ignacio Piñeiro. 

En el 1966, es distinguido con el Diploma de Reconocimiento del Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias en homenaje al Septeto Nacional por sus aportes a la Cultura Cubana y por sus actuaciones desde 1961 en diferentes Centros Militares y para los movilizados de las FAR. Igualmente actúa en el documental “Nosotros la Música” del director Rogelio París producido por el Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográfica, ICAIC 

En el 1970, se desvincula del Septeto Nacional, después de participar con el Septeto Nacional en el primer Festival Internacional de la Canción “Varadero 70”. A partir del mes de agosto de este año y hasta 1975, se dedica a dirigir su propio proyecto “Coro Rumba y Guaguancó”, haciendo gira nacional. 

En el 1975 regresa al Septeto Nacional, cuya dirección estaba a cargo de Rafael Ortiz; ya en el 12 de marzo de 1969 había fallecido el gran Ignacio Piñeiro. 

Permanece en sus filas hasta el 1994, recorriendo la isla, diferentes latitudes de nuestra América tropical y del mundo, siendo objeto de innumerables reconocimientos: Diploma como buen cotizante de la CTC. Diploma Festival de la Rumba; Diploma Festival Santiago de Cuba; Diploma Festival Pinar del Río; Diploma Festival de Camagüey; Diploma Festival de Matanzas; Diploma Festival Santí Spíritus; Diploma Festival Trinidad; Diploma Festival Beny Moré; Diploma Festival Joseíto Fernández; Diploma Festival de Chapotín y Cuní (Guantánamo);Diploma Festival Manzanillo; Diploma Colectivo con el Septeto Nacional “Ignacio Piñeiro” y Coro Folklórico; Diploma con el Conjunto de Guaguancó que tenía mi propio nombre, Medalla de 30 años de vida artística; Medalla Raúl Gómez García…. 

El 28 de Septiembre del 1979, viaja como solista a los Estados Unidos a un Festival de música Folklórica, junto al pianista y musicólogo Odilio Urfe, el barítono Adriano Rodríguez y la Orquesta de Pello el Afrokán. 

A partir del 1988, fue nombrado director del Septeto, abriendo un espacio importante para las nuevas generaciones asegurando la continuidad del legendario grupo. 

Inolvidable presentación en Bogotá- Colombia la que para el mes de mayo del 1990, hiciera con el septeto en el Teatro Colón. Para el mes de diciembre, de ese año, visito varias ciudades de nuestro país, igualmente hizo un importante recorrido por la hermana república de Venezuela. 

De este periodo se recuerdan pieza como: ‘El final no llegará’, ‘La vida es una semana’, ‘Me duele el corazón’ ‘Coco May May’ y ‘Mayeya, “No juegues con los Santos’, dedicada a su gran amigo Rafael “Mañungo” Ortiz 

No hubiere querido llegar a este triste episodio, cuando a partir de 1994, el talento vocal del son de Cuba quien la representará en infinidad de oportunidades, sufre un infarto cerebral, que le priva de sus facultades mentales, terminando en la más completa indigencia sin ninguna ayuda del estado por quien por tantos años trabajo; se nos fue el 12 de marzo de 1998, (exactamente 29 años después de Piñeiro), en la capital de la Isla sin mayor miramiento fue sepultado en el cementerio Colon. 

Se perdió esa conexión entre la cultura y el reconocimiento, el cual desde la distancia seguimos creyendo que nunca debió darse, las despedidas deben ser tan dignas como los aportes. Una vergüenza Nacional. Que pesar.!!! 

FUENTES CONSULTADAS: 
 Carlos Embale, La voz inderrotable de la rumba y el son- Por: Ricardo R. Oropesa.  Carlos Embale – René Espi 
 Entrevista 1990 Bogotá – Colombia Carlos Molano Gómez 
 Discografía del Septeto nacional 

NOTAS: 
1. El nombre completo del populoso bario Jesús María es como lo mencionamos: Barrio de Jesús María y José. 
2. José Martí, vivió en el barrio Jesús María cuando niño, en el número 56 de la calle Ángeles, entre Monte y Corrales. 
3. A parece la disolución de este excepcional septeto tiene que ver con alguna riña donde sus integrantes son confinados (Alejo Carpentier).

Por Carlos Molano Gómez
Bogotá - Colombia
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