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LUIS CARLOS MEYER.- TODA UNA “HISTORIA”


Homenajeamos a un Luis Mateo, bautizado en marzo de 1917, en la iglesia Nuestra Señora del Rosario de la capital del Atlántico en que se volvió Luis Carlos, que fue Meyer, vía Trinidad y Tobago y fue Castandet, por su origen materno de Martinica, nace en Barranquilla en 21 de septiembre de 1916, es decir que LUIS CARLOS MEYER CASTANDET, que se volvió cantante y compositor, esta de CENTENARIO de su NATALICIO...!!! 









Fueron sus padres: Isaac Meyer un mecánico automotriz y de Julia Castandet vendedora de confetis; sus apellidos de Ascendencia alemana por su padre y Francesa por su señora madre, radicados en el Barrio Abajo de la arenosa, con su hermano Alfredo que trabajaba como guía turístico en su taxi, mientras Luis Carlos, laboraba como dependiente en una tienda; tuvo una hermana de crianza Soila Rosa Consuegra, cuando vivían en la Calle de Cruz con carrera Vesubio. 

Desde muy joven se dedicó a cantar en sitios públicos donde conoció a Esteban Montaño, Andrés Paz Barros, El negro Mendo, Guillermo Buitrago, Gustavo Rada y a José María Peñaranda entre otros asiduos a estos lugares; 

Su primera presentación fue cuando tenía 17 años, en el “Bar Chancleta” del Barrio Abajo, cuando vivía en la calle Medio Paso de Barranquilla. 

Luego tocó con la orquesta Atlántico Jazz Band y se presentó en los teatros Rex, San Roque, Las quintas y Metro; luego vino su labor en la radio como invitado en los programas de la Voz de Barranquilla en la década del treinta. 

Como luego lo hicieran muchos de nuestros connotados músicos de la costa; a comienzo de la década de los cuarenta viaja a Bogotá donde se establece por espacio de 15 años, presentándose en el hotel Granada, el Regina, Monteblanco y los altos del Cine Colombia. 

Meyer cantaba en el programa radial ‘La hora costeña’ de Enrique Ariza, trayendo al interior los ritmos tropicales de la costa norte; lo que de alguna manera nos pone a revisar lo que se ha afirmado que Lucho Bermúdez fue el precursor de los Porros y las Gaitas en la capital. 


Participa en el 1944 en la película "Golpe de gracia", alternando con el dueto de Fortich y Valencia, Pepe León, la Vedette española Celeste Grijón y el dúo Elena y Esmeralda,. con la producción de Ducrane Films. Se estrenó en "El Teatro Lux", que estaba ubicado en la carrera octava entre calle 19 y 20 costado occidental, hoy funciona allí un parqueadero y las oficinas de un proveedor de telefonía celular en el centro de la ciudad; sus directores fueron Emilio Älvarez Correa y Oswaldo Duperly.

Sus primeras grabaciones vienen a comienzo de la década de 1940, donde incluye temas como: “Poquitico poquitico”, de Nelia Gozque, pieza grabada para el sello Vergara con la orquesta de Juanito López; “Se va el caimán”, con la Atlántico Jazz Band dirigida por Guido Perla; “Ingrata mujer” con Milciades Garavito, “Vivan los novios” y “Santa Marta”, grabadas en Santiago de Chile con la Orquesta de Francisco Cristancho. Meyer grabó “Ni falta que me haces”, y “Mi partida”, ambas bajo el Sello Silver, con Edmundo Arias. Con Manuel J. Bernal grabó “La Barquita” y “El príncipe”. 

Realiza algunos viajes por Panamá y Venezuela, viaja a Centroamérica; en el 1943, se radica en México, con un contrato de la lotería de ese país, donde introduce nuestra querida Cumbia, se inicia un exitoso periodo al lado de la orquesta de Rafael de Paz, para el 1944, la Sonora Matancera le graba su canción “Micaela” (al parecer dedicada a una morena de origen Francés),pieza con la que gano un premio en París en el 1949, que grabara la Matancera en la voz de Israel del Pino.

Aparecen “El Gallo Tuerto”, "El Guere Guere" de José Barros, "Trópico" de su autoria, que escucháramos con la Matancera en la voz de nuestra compatriota y coterráneo de Meyer don Nelsón Pinedo, pieza que adicionalmente pudo haber generado una demanda por plagio por parte de Meyer en contra del Francisco Torroa, acerca de la grabación que hizo Lola "La Faraona" Flores, acción que nunca inicio. 

“Pascualin”, extraordinaria interpretación al lado de la Atlántico Jazz Band; “La llorona Loca” (de José Barros), “Me divertiré”, "Un Pingüino en Puerto Rico", "Una latina en Manhattan", "El caramelito", “La Cumbia Cienaguera” (de Luis Enrique Martínez), "El hijo de mi mujer", La Historia de Rafael Escalona, se convierte en un emblema musical latinoamericano; con La orquesta de Rafael de Paz entre muchas grabaciones lanza un nuevo ritmo al que llamo “Tuquimbé”, decía el propio Luis Carlos “Es un nuevo ritmo con inflexiones de toda la música de los países latinoamericanos”… 

Sus temas fueron interpretados por Pedro Infante, Juan Arvizu, Johnny López, Juan García Esquivel, la Sonora Matancera, Beny Moré, Lola Flores entre otros, grabó para R.C.A. Víctor, Seeco Record; los sellos Vergara y Tropical; actuó en Venezuela, Perú, Ecuador, Panamá, México, Francia, Puerto Rico Nueva York, Los Ángeles y Miami”. 

A partir de 1956, con la guitarra que siempre lo acompaño, residió en Estados Unidos y Canadá, donde casi pierde la vida en un incendio; allí vivió hasta 1969, año en que retornó a Nueva York. Vivió en el hotel Empire de Manhattan, canta con la orquesta de Xavier Cugat; se presenta en sitios de primer nivel como El Copacabana, Fantasy, Chateau Madrid y en el Carnegie Hall. 

Entre 1988 y 1992 vivió y probó suerte en Los Ángeles; se radicó definitivamente en Nueva York en 1992. 

Sus últimos años, tuvieron un difícil acontecer, una flebitis lo empieza afectar, en el 1993 sufre un derrame, además de un invasivo proceso de perdida de la memoria. Vive en refugios para desamparados, enfrenta dificultades para desplazarse, pierde su guitarra y es internado en el ancianato Laconia Nursing Home de Nueva York; en el 1998 un cáncer renal que le había invadido los huesos, se lo lleva en el hospital Nuestra Señora de la Misericordia de Nueva York, a la una de la tarde del 7 de noviembre de 1998, a los 82 años velado en la funeraria Coppola de Queens, donde debe ir a morirse, sin recibir meses antes la atención médica oportuna en su natal Barranquilla; en el mismo año había sido objeto de homenajes y condecoraciones por parte del ministerio de Cultura, en el teatro Amira de la Rosa que hoy también sufre el rigor de la desidia estatal, nuestro sistema de salud no lo acogió debiendo resignarse a fallecer en los Estados unidos. 

Su repatriación se hizo posible con el apoyo de la comunidad hispana de Nueva York y Nueva Jersey, algún aporte del Gobierno de Colombia y en particular fondos del Comfamiliar del Atlántico 

Recordamos a esta insignia de nuestra música, con motivo del CENTENARIO, de su NATALICIO sin atrevernos a calificar algunas de las circunstancias que le llevaron a morir casi en la indigencia, recordamos al compositor, al abre puertas, al “Negro” de ojos claros, brillante y enjundioso que llevo la música de Colombia por Latinoamérica con una guitara y un sueño hecho realidad, pero con una gran pena que lo llevo a decir: "De nada valió haber compuesto e interpretado el folclore colombiano". 

Fuentes:

Apoyo biográfico ARTÍCULO Javier Castaño
Nota Rosni Portaccio F.


Por Carlos Molano Gómez 
Bogotá – Colombia 
Derechos Reservados – Encuentro latino