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ABELARDO BARROSO.- POR PARTIDA DOBLE

Se cumplen 111 años del nacimiento ABELARDO BARROSO DARGELES, que tiene en el mes de septiembre el marco de su vida, llega al mundo el 21 de septiembre de 1905, en en el barrio Cayo Hueso de la Habana, su condición humilde lo lleva a intentar en el boxeo y en la pelota caliente, pero finalmente inclinándose por la música haciendo parte de consagrados sextetos en la década del 1920 y se nos fue el 27 de septiembre de 1972. Se cumplirán 44 años del fallecimiento de una de las voces que no olvidaremos por más que el paso del tiempo, pretenda con su acción borrar su legado y su inacabable voz. Llega al estelar septeto Habanero al que ingresa el 17 de julio de 1925, actuando por un año.


Cuando hablamos de música popular debemos inexorablemente intuir que está ligada al intérprete o a su compositor, su conectividad raizal se define como música del pueblo para el pueblo y quien más cercano a ello que un hombre que estuviese ligado a la lucha diaria con la extrema pobreza quien para ganarse la vida coincidió circunstancialmente con otro grande de la música que llegara a vivir su infancia al Cayo Hueso, nos referimos a Miguelito Valdés uno y otro combatieron literalmente la pobreza a través el boxeo, Valdés, combinándola con su oficio como mecánico y Abelardo combinándola con la práctica del Béisbol. 

Actividades que en lugar de alejarlo de la música lo vinculaban cada vez más; algunos dicen que como forma de escape, este servidor asume que es producto de una posición consiente; en la que el embrión de cantante sabe de su capacidad e intenta por todos los medios influir para que enfrente la vida a través de su persistencia, que le divierta y al mismo tiempo le permita ganar unos pocos pesos para sí y llevar el sustento a casa; este es el caso de nuestro homenajeado. 

En su lucha por la supervivencia, se une a algunos itinerantes trovadores, que daban continuidad a ese movimiento surgido en el 1850, con aquellos que recorrían la zona de Santiago cantando acompañados por su guitarra; Abelardo lo hacía en sórdidos lugares de carácter marginal, especialmente en la zona de Marianao; debemos recordar que para la segunda década del siglo XIX la diferencia de clase, surgida otrora por el color de la piel también generaba estigma en la concepción musical y “El Son”, no fue ajeno a esta escalada de pasiones clasistas también en la capital cubana. 

Aquí, se hace prudente revisar un poco las notas de don Senén Suarez Hernández (Q.E.P.D), en su esplendido trabajo “Las Raíces del Son”, porque nos permite visualizar como se va dando la comunión de aquellos soneros que deciden organizarse y compartir algo más que la travesía nocturna para lograr un transitorio sustento. 

Cuando algunos autores refieren al Habanero en el 1918, en realidad debemos referirnos al Cuarteto Oriental que dirigiera Don Ricardo Martínez, siendo sus integrantes: Felipe Nerí Cabrera maraquero y voz, Guillermo Castillo en la botija, Gerardo Martínez clave y voz prima y su fundador don Ricardo Martínez en el tres, luego se suman Antonio Bacallao que asume la Botija, pasando Guillermo Castillo a la guitarra y se suma el bongo con el ingreso de Oscar Sotolongo, para el 1919 por diferencias con el grupo don Ricardo se retira siendo sustituido por Carlos Godínez, para ese momento ya se conocían como Sexteto Típico Oriental, pues Martínez era Santiaguero; al retiro del director y fundador cambian el nombre por el de Sexteto Habanero (En la Foto), dado que sus integrantes, eran todos de la capital. 

Para el 1925, de dan algunos importantes movimientos en el Sexteto; ingresando Abelardo Barroso Dargeles el 17 de julio de ese año; por solicitud del botijero Guillermo Castillo; ingresa también Agustín Gutiérrez en sustitución de Oscar Sotolongo y llegan las primeras grabaciones del Habanero en la voz de nuestro Abelardo; los temas “Maldita Timidez”, “Chaparrita”, “No me desprecies mujer” y “Loma de Belén”, compuesta por Juana González esposa de Felipe Neri Cabrera; efectuadas ellas entre el 29 de octubre de 1925 y el 02 de noviembre, para el sello RCA Víctor. 

Lo particular del ingreso de Barroso al Sexteto es que tiene la oportunidad de presentarse en el exclusivo Vedado Lawn Tennis Club, al cual no llegaba todo el mundo por las razones ya expuestas. 

Para el 1926, ingresa en el Sexteto dirigido por Alfredo Boloña Jiménez “El Jorobado Boloña, una verdadera Institución del son”, aun no se le reconoce suficientemente su labor como pionero del género; En 1915, Boloña había formó un grupo de son llamado Agrupación Boloña, con Hortensia Valerón (vocalista), Manuel Menocal (tres), Manuel Corona (guitarra), Victoriano López (maracas) y Joaquín Velásquez (bongó); en este periodo este intérprete del bongo y reconocido tresista quien después de hacer parte de varias agrupaciones en la década anterior crea para el 1923, el Sexteto que lleva su apellido; en el mes de octubre de 1926, con el ingreso de Barroso, viajan a Nueva York donde graban para el sello Brunswick, siendo los integrantes del sexteto: José Vega Chacón quien con su guitarra crea una sonoridad especial con su cuerda “entorchada”, hacia la segunda voz, No identificado (maracas, 1ra voz), José Manuel Incharte 'El Chino' en el bongó, crea toda una novedad en el tema “Flora”; Abelardo Barroso (sonero, claves), el inimitable contrabajista conocido como 'Tabito', Alfredo Boloña en el tres y dirección musical. 

Se dejaron registros fonográficos en los temas: “Quiéreme Camagueyana” (Octubre 21 de 1926),, “Aurora en Pekín” (Octubre 18 de 1926), “A morir caballeros” (Octubre 19 de 1926), ”Échale Candela” (Octubre 21 de 1926), “Que desdichado nac픓Linda Mora” (Octubre 21 de 1926),, “A la cuata Co y Co” (Octubre 21 de 1926), “Carolina Mulata”(Octubre 18 de 1926), ”Juana Carere” (Octubre 21 de 1926), “Una copa es tu ambición” (Octubre 19 de 1926), “La Bohemia” (Octubre 21 de 1926), "Flora” (Octubre 18 de 1926), “Martillo y clavo, clavo y martillo”, (Octubre 18 de 1926); Si efectivamente aquella que reconociéramos en los ochenta con Wayne Gorbea y con la Ponceña recientemente “Te Prohíbo el Cabaret” (Octubre 18 de 1926); piezas todas de la autoría el propio Alfredo Boloña. 

Para el 1927, se produce su regreso al Sexteto Habanero, donde vuelve a participar en importantes grabaciones como fueron las piezas: “Un Meneíto Suave” y “Aquella Boca”; era tal el impacto que Barroso venia generando que es solicitado en este mismo año para el mes de diciembre por Ignacio Piñeiro para integrar el recién fundado Sexteto Nacional, compartiendo la vocal con Juan de la Cruz; es de anotar que por el Nacional en diferentes momentos pasaron grandes voces como: Bienvenido León, Alberto Villalón, Alfredo Valdés, Marcelino Guerra "Rapindey", Miguelito Valdés, Bienvenido Granda, Joseito Núñez, Florencio Hernández Cuesta "Carusito" y Carlos Embale. 

Y continúan o ires y venires con el Sexteto Habanero, para 1928 Barroso, convertido en la voz más solicitada al cierre de los años veinte, viaja a Nueva york una vez más con el habanero, para dejar para la posteridad la célebre pieza musical “Mama Inés” de la pluma de Eliseo Grenet. Lo anterior sin dejar de pertenecer al Septeto Nacional, cuando es sustituido por José “Cheo” Jiménez. 

En el 1930, viaja a España con un grupo de variedades conocido como “Salmerón”, importante revista musical que se presentara en Nueva York donde Abelardo hizo contacto, viajando con ellos al viejo continente haciendo esplendidas presentaciones durante un año en Bilbao, Barcelona y Madrid.; al regreso en el 1931 se vincula a la orquesta de Ernesto Muñoz, convirtiéndose en un gran difusor del danzonete Para el 1933 participa en la Feria-Exposición “Un Siglo de Progreso”, celebrada en Chicago, Estados Unidos. 

En este período, 1930-1933, sus integrantes eran: Ignacio Piñeiro, director y contrabajo; Francisco González Solares, tres; Eutimio Constantín, guitarra; Alfredo Valdés, tenor; Miguel Ángel Portillo, bongó, y Lázaro Herrera, trompeta; en las voces Bienvenido León, y Abelardo Barroso, voz prima. 

Sorpréndanse, en el 1933, época de esplendor del formato charanguero y su ascendencia francesa, crea en asocio con los hermanos López “Cachao” y “Macho”, la Charanga López – Barroso, integrada entre otros por: el timbalero Ángel López, el contrabajista Israel López (Cachao), en el güiro Abelardo Valdés, en la flauta Juan Pablo Miranda, Abelardo Barroso como cantante y percusión menor (Claves) y Orestes López en el piano y dirección musical. Para no perder la costumbre actuaba paralelamente con el Sexteto Universo 

Para 1935, hace su primer intento con la creación del Sexteto Pinin Al año siguiente pasó a cantar con la orquesta de Andrés Laferté y luego con la agrupación del pianista habanero Everardo Ordaz, nacido el 06 de enero de 1913, que para los años treinta era profesor de teoría y solfeo; Ordaz fue pianista de la orquesta de Paulina Álvarez, de la “Orquesta Maravillas de Siglo” que había sido creada por don Antonio Arcaño y Fernando Collazo y en la que participaban los Hermanos López con quienes cuatro años atrás había trabajado Abelardo Barroso. 

Al retiro de Fernando Collazo (en la foto), en el 1939, Barroso Comienza a trabajar en la emisora COCO, con la orquesta "Maravilla del Siglo". Para la década del cuarenta, trabaja en el Night Club Sans Souci; para el 1948 comienza a trabajar como cantante y ejecutante de claves y maracas de la Banda de Música de la Policía Nacional cubana, por breve tiempo. En ese mismo año hace un paso por el conjunto León, dirigido por el cantante, percusionista y gran compositor Alfredo León, recordamos el tema “Mi Bumbana”

En aquellos años las grandes jazz band dominaban el ambiente Orquesta como la Cosmopolita, la casino de la Playa, Los hermanos castro, La Riverside se convertían en las favoritas del público, con la aparición del Chachachá en la siguiente década, las charangas recuperan la importancia para el bailador. 

Barroso atravesó un período de profunda depresión económica, que lo llevo a trabajar como pintor de brocha gorda y como estibador en los muelles del puerto de La Habana, labores que no le eran ajenas en su juventud. 

Para el 1954, mientras tocaba la tumbadora en la orquesta de Rafael Ortega, en el cabaret Sans-Souci, el propietario del sello “Puchito”, don Jesús Gorís, lo reconoció y lo llevo a grabar, por recomendación del Benny Moré, con una nueva orquesta que el sello había contratado, se trataba de “La Sensación, de Rolando Valdés”. 

Se grabaron los temas “La hija de Juan Simón” y el tema “En Guantánamo” de Juana González esposa de Felipe Neri Cabrera (3). Convirtiéndose este segundo tema en un verdadero hit. obtienen disco de oro para el 1957, lo que les valió atender contrataciones en Cuba y en los Estados unidos. 

Indudablemente que había que contar con músicos de cartel además de de los impecables arreglos que se hacían del repertorio escogido, entre otros hacían parte de la Sensación: Ovidio Pérez Pinto y Lauri en los violines; en la flauta el estelar flautista Juan Pablo Miranda; que había acompañado a Barroso en los tiempos de la Charanga López-Barroso; el timbalero era Jesús Esquijarrosa y Miguel “El Piche” Santa Cruz en la tumbadora. 

En grabaciones participaban Alejandro “El Negro” Vivar, en la trompeta; el saxofonista Enemelio Jiménez y el trombonista Generoso Jiménez. Contaba además de Abelardo Barroso con las voces de Luis Donald, Ta Benito luego se integra el cantante Eddy Álvarez. Viajaron a final de la década a Nueva York donde se escenifico un conmovedor homenaje al Septeto Habanero. 

Este nuevo renacer le valió reconocimiento de los medios especialmente los televisivos que le invitaban con frecuencia a sus programas, participando económicamente de beneficios por la promoción comercial de productos.

También es menester mencionar otras piezas que se convirtieron en éxitos en su voz como: “Un brujo en Guanabacoa” de Hermenegildo Cárdenas “Hagan juego”, “El Huerfanito” de Bienvenido Julián Gutiérrez, pieza que lo conecto con el público como producto de la coincidencia que su creación e interpretación se da en los días en que su Padre fallece, lo que lo hacía más personal; “El guajiro de Cunagua” de Juana María González, esposa de Felipe Neri “Naufragio”, "La cleptómana", “Longina”, de Manuel Corona; “Bruca Manigua” de Arsenio Rodríguez, “El Panquelero” de su autoría, “Los Carnavales de oriente” de Rafael Cueto… 

En el 1957 graba para el sello "Puchito"un disco con el Conjunto de Severino Ramos, con arreglos del propio “Refresquito” Ramos, en el que incluyó, preciosas piezas del cancionero popular cubano como: “El amor de mi bohío”, de Julio Brito, “Lágrimas negras”, de Miguel Matamoros, “Como arrullo de palmas” de Ernesto Lecuona, “Guajira Guantanamera” de Joseito Fernández, “El Huerfanito” de Bienvenido Julián Gutiérrez, "Cubanita", "La Sitiera", "Y tu que has hecho"… 

Abelardo Barroso se retiró de la música definitivamente en 1969. Recordamos entre los múltiples homenajes el que le rindiera en el disco para el 1980 Mario Muñoz "Papaito", junto a Roberto Torres “Recordando A Barroso”. Sin duda fue el reconocido SONERO MAYOR, luego llegaron otros, pero él fue el primero. Lo recordamos por partida doble esta semana. 

Abelardo Barroso, falleció a consecuencia de un efisema pulmonar en La Habana el 27 de Septiembre de 1972, a la edad de 67 años. 


NOTAS: 
1.- Senén Suarez Hernández registra como fecha de nacimiento de Abelardo Barroso el día 29 de septiembre, las demás fuentes dan el día 21 como el de su nacimiento. 
2. Josefina Ortega desde la Habana escribe para la Jiribilla y afirma que fallece en enero de 1968, dato que se aleja de su fecha de retiro de la música año 1969 y de la fecha registrada por los demas investigadores que de manera unánime establecen septiembre 27 de 1972
3.- Insistimos en Juana Maria Gonzalez, esposa de Felipe Neri cabera cofundador del habanero por considerar de gran importancia su concurso dentro del cancionero cubano pero poco difundido su nombre y natural contribución.

Por Carlos Molano Gómez
Bogotá - Colombia
Encuentro Latino Radio