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GRUPO MADERA .- SEGUIRAS

A quienes pertenecemos a esa generación setentera y logramos disfrutar de aquellos movimientos musicales que quedaron en nuestra memoria, con Federico Betancur, Ray Pérez, Sexteto Juventud, Dimensión Latina,… nos alegro sobre manera el nacimiento en el 1977, del “Grupo Folclórico y Experimental Madera”, conocido como “Grupo Madera”, provecto experimental nacido en el barrio Marín en una zona llena de música de inmensos aportes a la cultura Venezolana como es la Parroquia San Agustín, del sur de Caracas. 

Iniciaba un viaje musical que fundiría los ancestros africanos y sus etnias con los sonidos nacidos de algunos de los sectores deprimidos de la Venezuela de aquellos años y que hoy 36 años después nos presenta dos aristas por esas circunstancias con que la existencia nos confronta. 

La del sueño, la lucha y el deseo de ir hacia adelante con la cristalización de una idea y la de la fatalidad que en ocasiones pone a prueba la primera, nos llena de desconsuelo y porque no, hasta de desesperanza; esta ultima conmovió el mundo de la música latinoamericana aquel fatídico 15 de agosto de 1980, cuando la embarcación “Esther”, de origen Brasileño, con una capacidad de 30 toneladas y 120 caballos de fuerza (HP) de marca Mercedes Benz, naufrago en el Orinoco. 

Habían iniciado un viaje que comprendería finalmente una gira fluvial, que se extendería entre el 12 y el 19 de agosto de 1980, en la zona del Estado de Amazonas, producto de una invitación del Consejo Nacional de la Cultura, inmersa en un gran proyecto que el gobierno Venezolano había llamado “Plan Nacional de Animación Cultural”; en esta oportunidad harían un trabajo con las comunidades indígenas de la región. Este proyecto tenía una connotación eminentemente política y de protección fronteriza, paradójicamente esta misión se denomino “Rescate del Patrimonio Cultural” 

Es menester mencionar que además del Grupo Madera, que incluía músicos bailarines y humanistas para un total de 14 integrantes de la plantilla total de dieciocho (18); viajaron también integrantes de un Grupo de Teatro Infantil de la Universidad Central de Venezuela; un Grupo Cultural de Barrios de Barquisimeto y oficiales de la Marina; para un total de 45 personas. 

El viaje transcurría con plena normalidad, el día 13 de agosto estuvieron recreándose en “El Tobogán de la Selva”. El día 14 actuaron en el Polideportivo de Puerto Ayacucho, el día 15, cerca de las ocho de la mañana zarparon de Samariapo con destino a San Fernando de Atabapo; travesía que tomaría cerca de 14 horas. 

Dentro de las múltiples versiones que se conocieron se narraba que la compuerta delantera, no fue cerrada adecuadamente, facilitando la entrada de agua, al intentar cerrarla la guaya se rompió, al ir río arriba, los motores se llenaron de agua y se apagaron; cuando se encontraban frente a la Isla de los Venados, la embarcación sucumbió. 

Los que sabían nadar lograron alcanzar la orilla, ayudar a otros, pero Infortunadamente 18 de los ocupantes perecieron en el intento; once de ellos integrantes del “Grupo Madera"

Ricardo Quintero, músico y compositor, Héctor Romero guitarrista del grupo, Juan Ramón Castro, Bongosero, corista, arreglista y coordinador general, Jesús “Chu” Quintero, Director musical, bajista, arreglista, Tibisay Ramos, Bailarina; Alejandrina Ramos Bailarina y compositora; Nilda Ramos Bailarina, Alfredo Sanoja, Bailarín; Ricardo “Chiquito” Orta Bailarín, Luis Orta, Bailarín, y Lesvy Hernández Bailarín, tristemente se nos fueron; sobrevivieron Marcela González Bailarina, Carlos Daniel Palacios, cantante y percusionista y Felipe Rengifo, percusionista. No viajaron Nelly Ramos, José Rivero, Faride Mijares y Miriam Orta.

Un panorama desgarrador y un artero golpe de la naturaleza al corazón de la música y la Cultura hispana, fue lo que produjo este inolvidable episodio; vinieron tributos, que quedaron como un legado de admiración y reconocimiento a uno de los proyectos más ambiciosos venidos del barrio y en particular de una parroquia cuna de grandes músicos.

Recordamos a Tania con “El son de Madera”; el trabajo “Allí estaré” por Orlando Watussi Castillo; Mauricio Silva y su orquesta Anabacoa hicieron el trabajo “Canto al Madera”, interpretado por un sobreviviente, el cantante Carlos Daniel Palacios; la Sonora Ponceña les interpreto “Mi cantar”, el recientemente desaparecido Cheo Feliciano, en la composición del Tite Curet “Sobre una tumba humilde”, Allá en el barrio Marin, misión cumplida..; vinieron además reconocimientos de Son 14, Irakere, Willie Colon, Gilberto Santarosa, Rubén Blades, Andy Montañez, todo un acontecimiento que quedo en nuestra memoria y que hoy retrotraemos en la distancia con un sentimiento de pesar y gran admiración a la humildad y tesón de una comunidad llena de sabor y sentimiento. 

Ha pasado el tiempo, pero queremos rescatar y destacar lo que era el emprendimiento musical por aquellos años, donde en muchos casos como en este, el músico natural superaba la academia buscando desde las entrañas percutivas unidas a la danza, mantener vivas las raíces ancestrales y lo lograron; hoy nuevas generaciones siguen al frente del proyecto. MADERA POR SIEMPRE…!!!! 

Fuentes: 

 Recorte de prensa del Nacional de Caracas septiembre 17 de 1980 “Habla el Grupo Madera, desde el dolor y la indignación”. 
 “A 30 años de la tragedia del Grupo Madera, quedan la impunidad y el recuerdo”. Nelly Ramos. 

Por Carlos Molano Gómez 
Bogotá Colombia