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ENERGÍA CRISIS Y CARGO POR CONFIABILIDAD EN COLOMBIA

EN LA CRISIS ENERGÉTICA 
 ¿QUÉ TAN RESPONSABLE ES EL CARGO POR CONFIABILIDAD?

Para mayor comprensión y como se estila en el argot popular, pongamos al inicio la película en blanco y negro, expliquémosle al lector de manera menuda qué es el Cargo por Confiabilidad: “Es un esquema de remuneración que permite hacer viable la inversión en los recursos de generación eléctrica necesarios para garantizar de manera eficiente la atención de la demanda de energía en condiciones críticas de abastecimiento, a través de señales de largo plazo y la estabilización de los ingresos del generador”. Tomado de la web ABC, Cargo por Confiabilidad.

http://www.xm.com.co/Promocin%20Primera%20Subasta%20de%20Energa%20Firme/abc2.pdf 


Intentando parodiar al ilustre escritor de Lorica- Córdoba, David Sánchez Juliao- El Flecha: ¡Nojoda! semejante literatura, al mejor estilo de la “casita de paloma” en la que nada se cumplió o se cumple; entre otras porque este “cargo” no es un embeleco reciente de Santos. Se cobra desde 1994 (Ley 143 de 1994, artículo 23). Al hurgar e intentar hallar la razón de ser de su cobro, tropezamos en la misma web con la siguiente perla: “El Cargo por Confiabilidad se creó con el fin de migrar hacia un esquema de mercado que proporcione la señal de largo plazo requerida para promover la expansión del parque de generación energético en Colombia y que, adicionalmente, permita asegurar los recursos de generación no sólo estén disponibles para abastecer la demanda en situaciones de escasez, sino que este abastecimiento se efectúe a un precio eficiente”. 

El que lea estas elucubraciones sin ser ingeniero titulado en alguna rama de la energía, por el simple hecho de ver ultrajado el bolsillo, se entenderá que el mercado de la energía pasó de los 90s bajo control del Estado, a la privatización rampante en el 2016 con la reciente venta de ISAGEN. Se invirtieron los papeles. Lo de la expansión sí que es cuestionable porque el modelo sigue siendo represar los ríos para exterminar lentamente el medio ambiente. Nuestras hidroeléctricas, algunas funcionan desde mediados de los 60s. Por algo un estudioso investigador en un programa de TV del Canal Uno- Veredicto, señaló que el “gran negocio” es controlar el flujo del agua de los embalses, abusando del privilegio de Colombia que tiene suficiente de agua. 

De otra parte, las térmicas a base de gas natural o carbón prosiguen en el modelo de fosilizar la producción de energía, a espaldas de otras alternativas como la solar o la eólica. Nuestro país a más de estar cerca del meridiano del Ecuador -sin estaciones- tiene más de 3000 kilómetros de costas sobre el Atlántico y Pacífico, con sol y viento los 365 días del año. Por ahora no entro a tocar el caso de las basuras que en ciudades como Londres, París y Estocolmo, desde hace más de 50 años son sustanciales en la producción de energía. A diferencia de nuestras grandes urbes en donde la basura es “problema social” y para el medio ambiente. 

¿Se imaginan si el Caribe colombiano se quita de encima “la tortura” de EléctriCaribe e inicia proyectos de energía alternativa, sembrando hélices y tendiendo paneles solares? El Espectador de Bogotá, el 7 de marzo de 2010, el columnista Jairo Chacón González tituló: “Energía eléctrica limpia a partir de la basura Una empresa sueca llega a Colombia para construir una planta de energía limpia a través de la transformación de la basura. El primer proyecto se desarrollará en el Cerro de La Popa”.0

http://www.elespectador.com/impreso/negocios/articuloimpreso191654-energia-electrica-limpia-partir-de-basura 

Volviendo a la pedagogía que es amplia y profusa en literatura, “una sopa de letras densa”; sólo que el papel puede con todo. Por último, sólo 2 aspectos más: ¿Para qué sirve y cómo funciona el Cargo por Confiabilidad? Si es que funciona en beneficio de los usuarios. 
“Este nuevo esquema sirve para asegurar la confiabilidad en el suministro de energía en el largo plazo con precios eficientes”.

“Uno de los componentes esenciales del nuevo esquema es la existencia de las Obligaciones de Energía Firme (OEF), que corresponden a un compromiso de los generadores respaldado por activos de generación capaces de producir energía firme durante condiciones críticas de abastecimiento. Para estos propósitos, se subastan entre los generadores las Obligaciones de Energía Firme (OEF) que se requieren para cubrir la demanda del Sistema. 

El generador al que se le asigna una OEF recibe una remuneración conocida y estable durante un plazo determinado, y se compromete a entregar determinada cantidad de energía cuando el precio de bolsa supera un umbral previamente establecido por la Comisión de Regulación de Energía y Gas (CREG) y denominado Precio de Escasez. Dicha remuneración es liquidada y recaudada por el ASIC y pagada por los usuarios del Sistema Interconectado Nacional (SIN), a través de las tarifas que cobran los comercializadores. 

Las OEF del nuevo Cargo por Confiabilidad establecen un vínculo jurídico entre la demanda del MEM y los generadores, que permite, tanto a generadores como a usuarios del sistema, obtener los beneficios derivados de un mecanismo estable en el largo plazo y que da señales e incentivos para la inversión en nuevos recursos de generación, garantizando de esta forma el suministro de energía eléctrica necesario para el crecimiento del país”. 

De entre esta maraña de siglas lo único claro es que finalmente la falta de planeación y los errores de los “genios de la energía” los terminan pagando los usuarios vía tarifa, sin dolor y con vaselina. En Colombia el sector energético está plagado de agremiaciones y organismos, a los que no se les conoció, al menos públicamente un solo informe que diera cuenta que estábamos al borde del colapso. Entre varias cito: 

Consejo Nacional de Operación de Energía 
Asociación Colombiana de Generadores de Energía 
Consejo Colombiano de Eficiencia Eléctrica 
Ministerio de Minas y Energía (MME) Unidad de Planeación Minero Energética (UPME) 
Comisión de Regulación de Energía y Gas (CREG) 
Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios (SSPD) 
Administrador del Sistema de Intercambios Comerciales (ASIC) 
Liquidador y Administrador de Cuentas (LAC) 
Centro Nacional de Despacho (CND) 
Consejo Nacional de Operación (CNO) 
http://www.eeb.com.co/transmision-de-electricidad/sector-energetico-en-colombia 

En la antilógica en un “juicio” político y técnico el único responsable es el Fenómeno del Niño. Algunos congresistas oportunistas y en busca de réditos politiqueros le han pedido a los miembros de la CREG que renuncien, pero ellos siguen atornillados a la silla y descargando sus culpas en otros. Como decía mi abuelito: “la piola se rompe por el lado más débil”. Entonces, resulta que esa responsabilidad, los ineptos se las trasladaron a los usuarios. La presión diaria de Santos en los medios cifrando los resultados del “ahorro voluntario” es algo así como: “limosna con escopeta”; o con la espada de Damocles al cuello: Si no se ahorra y sostiene el 5% diario, el racionamiento va que va. ¡Qué facilismo! 

Análisis comparativos juiciosos señalan que lo ocurrido con el Cargo por Confiabilidad -que no es un recurso público- es “peor que Saludcoop y Refricar”. Así lo escribió el articulista Aurelio Suárez Montoya en Portafolio: “Un compendio de la evolución de las cifras básicas de la Upme del sistema eléctrico de Colombia en los últimos 20 años, realizado por el estudiante de economía de la Universidad de Antioquia, Andrés Trigos, lleva a una de las más dramáticas conclusiones que en este campo puedan tenerse. 
Pese a la inversión, entre el 2006 y el 2015 de cerca de 18 billones de pesos, calculados, año a año, en dólares, según la respectiva tasa de cambio, para establecer un “colchón de seguridad” que atendiera situaciones de estrés como los daños técnicos o las sequías, los resultados son tanto o más insatisfactorios que en las funestas épocas del ‘apagón’. Poco o nada se ha ganado. 

Veamos. Entre 1996 y 2005, acorde con las leyes de servicios públicos, se fijó un cargo por capacidad que llevara a crear un margen diferencial suficiente entre la potencia instalada en el sistema y la demanda máxima de potencia de los distintos agentes, y que borrara para siempre los oscuros recuerdos de 1992. Para 1994, la potencia instalada de todo el sistema era de 10.080 MW, y la demanda máxima de 6.896 MW. Es decir, que el ‘colchón’ era de 31,6 por ciento. Vale agregar que en el primer año la composición de fuentes de energía era en 78 por ciento para las hidráulicas, y en 22 por ciento para las térmicas. Al finalizar esa década, el margen entre oferta y demanda fue del 35,3 por ciento, casi 4 por ciento más, al crecer la potencia instalada a 13.348 MW y la demanda máxima a 8.639 MW”. La participación proporcional en la oferta total de las fuentes se modificó a 67,4 por ciento para las de origen hídrico, y a 32,6 por ciento para las de combustibles fósiles”.
http://www.portafolio.co/opinion/aurelio-suarez/cargo-confiabilidad-peor-saludcoop-reficar-492167 

Hasta hoy, el único que por vergüenza dejó el cargo fue el Ministro de Minas y Energía Tomás González que salió cargando con culpas que no le competen. Así publicó el periódico El Colombiano de Medellín el 7 de marzo de 2016. “Tomás González ha asumido la responsabilidad por la demora en las medidas de ahorro (de energía) y ha presentado su renuncia (...) He decidido, muy a mi pesar, aceptarla y encargar de esa cartera a la Ministra de la Presidencia, María Lorena Gutiérrez”. 
http://www.elcolombiano.com/colombia/ministro-de-minas-y-energia-renuncio-al-cargo-AB3715222 

Por supuesto que el Ministro González no es el único responsable. Se posesionó el 19 de agosto de 2014. Fue el “chivo expiatorio” de una crisis que tiene responsables desde el gobierno de César Gaviria que pasó a la historia como el Mandato del Apagón. Preguntaría un ignorante: 
Las predicciones meteorológicas se hicieron 2 o 3 años atrás: ¿Qué hicieron los anteriores ministros de esa cartera?: NADA. “Sentarse sobre la papaya madura” porque como los embalses estaban sobre el 70%. Lo íngrimo es que Colombia pasó de ser un país exportador a importador de energía. 

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